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TRABAJAR POR LA PAZ


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Mateo 5:9 Dichosos los que trabajan por la paz (los pacificadores), porque serán llamados hijos de Dios.

Salmo 34:12-14 El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.

La paz no es un regalo es un fruto.

“Trabajar” “Seguir” la paz  implica una búsqueda y una dedicación.

Tenemos que trabajar por nuestra paz en mi interior

La violencia nace en mi corazón.

Mateo 15:19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.

Hay muchas cosas que me desestabilizan que me provocan ansiedad, enojo, ira.

Las emociones por si mismas no son pecaminosas

La forma en que manejamos nuestras emociones se pueden tornar en pecado.

Tengo que aprender a manejar mis emociones.

El apóstol Pablo nos enseña que hay una forma de enojarse que no se concierte en pecado, en violencia.

La madurez espiritual no consiste en no enojarse, sino en enojarse bien sin pecar.

Cuando me enojo y no manejo adecuadamente mi enojo, encauso ese enojo contra los demás en grados crecientes de gravedad.

Menosprecio en mi mente, denigro, agredo de palabra, en gesto y se termina en agresiones físicas.

Tengo que encausar mi enojo, expresarlo, pero con amor, con respeto, procurando enseñar a los demás.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

Tenemos que trabajar la paz con nuestros hermanos

Efesios 4:3  Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

La paz no es la ausencia de conflictos, sino el resultado de cómo resolvemos los conflictos.

Frente a cada situación conflictiva sería muy útil preguntarnos de qué otra manera podríamos resolverla que no implique violencia, en ninguna de sus formas.

Somos llamados a ser pacificadores, principalmente entre nuestros hermanos.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

Tenemos que trabajar por la paz de nuestra ciudad

Jeremías 29:7  Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar,  y rogad por ella a Jehová;  porque en su paz tendréis vosotros paz.

La ciudad necesita paz

Vivimos en una sociedad cada vez más violenta.

  • Violencia familiar.
  • Violencia social
    • Política
    • Deporte
    • Escolar
    • Hospitales
    • Cotidiana: en los colectivos, en las calles, etc.
  • Violencia global

Mucha de esta violencia es causada por la misma religión.

El imperio romano cayó por la corrupción y por la degradación moral

No fue vencido por un imperio o por ideología

Trabajar por la paz en la ciudad

Salmo 11:3 que ha de hacer el justo cuando se destruyen los fundamentos

Tenemos que reconstruir los fundamentos.

Hay un deterioro creciente de la sociedad.

Hay una destrucción de los muros que impiden el deterioro de la sociedad: divorcio, matrimonio homosexual, aborto, respeto a la autoridad, etc.

Caen valores fundamentales que detienen la corrupción de la sociedad.

Tenemos que reconstruir ese muro que impide la degradación de la ciudad, tomemos el ejemplo de Nehemías.

Se identificó con la situación de los que moraban en Jerusalén.

Tuvo compasión. Fue sensible, dejo que el dolor le pensara.

Ora, adorando, confiesa sus pecados. Reclamó promesas.

Concede a tu siervo éxito Pero no para sí. En la misión.

Hay tres muros que tenemos que reconstruir.

El que resguarda los valores de la sociedad.

El que separa la iglesia del mundo

El que me separa de los demás.

El imperativo divino es trabajar por la paz. Esto implica esfuerzo, estrategia. La paz no es fruto del no te metás.

Si nos involucramos en el trabajar por la paz tenemos dificultades.

No es vivir sociedad violenta y cerrar los ojos.

Buscar la paz y seguirla con ojos abiertos

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

Sembrar semillas de paz

Santiago 3:18 Y los que procuran la paz sembrarán semillas de paz y recogerán una cosecha de justicia. NTV Nueva traducción viviente.

Las semillas de paz de aquellos que tienen paz producirán una cosecha de justicia.

Pensamiento evangélico es procurar un  cambio a través de  grandes multitudes

Pensamiento de Dios es procurar semilla, pequeñas semillas

Reino de Dios es una pequeña levadura

Jesús nos enseñó a entrar a una casa y ministrar esa paz que tenemos en nuestro interior.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

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NUESTRA CALIDAD DE RELACIÓN CON JESUCRISTO


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LA CALIDAD DE NUESTRA RELACIÓN CON JESUCRISTO, HOY


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Apocalipsis 3:20-21  He aquí,  yo estoy a la puerta y llamo;  si alguno oye mi voz y abre la puerta,  entraré a él,  y cenaré con él,  y él conmigo. Al que venciere,  le daré que se siente conmigo en mi trono,  así como yo he vencido,  y me he sentado con mi Padre en su trono.

1)   En nuestro corazón (entraré a él)

Jesús le está hablando a la iglesia.

No es un llamado evangelístico aunque es totalmente apropiado usarlo para evangelizar.

Jesús le está hablando a una determinada clase de creyentes.

Una clase de  creyentes por las que está muy afligido.

Apocalipsis 3:16-19  Pero por cuanto eres tibio,  y no frío ni caliente,  te vomitaré de mi boca.

¿Por qué alguien lleno del Espíritu se vuelve tibio?

Frío es el que está muerto que no conoce al Señor, pero tibio es alguien que alguna vez experimento el fuego del Espíritu pero se entibio.

¿Qué produce la tibieza?

Hay cosas obvias que producen esa tibieza

El pecado

La falta de perdón

Pero hay cosas más sutiles, que necesitamos identificar

La desilusión

La comodidad

El problema más peligroso es la falta de autocrítica

Apocalipsis 3:17-18 Porque tú dices: Yo soy rico,  y me he enriquecido,  y de ninguna cosa tengo necesidad;  y no sabes que tú eres un desventurado,  miserable,  pobre,  ciego y desnudo.

Al apagar el Espíritu provocamos que Jesús quede fuera de nuestras vidas, cuando el no gobierna no se puede quedar morando

Efesios 3:16-17 Ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones

Jesús golpea la puerta para volver a entrar.

Apocalipsis 3:16-19 Por tanto,  yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego,  para que seas rico,  y vestiduras blancas para vestirte,  y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez;  y unge tus ojos con colirio,  para que veas.

Yo reprendo y castigo a todos los que amo;  sé,  pues,  celoso,  y arrepiéntete.

La solución para la tibieza es el fuego del Espíritu.

Mateo 3:11  Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento;  pero el que viene tras mí… él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

2 Timoteo 1:6  Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

2)  Cenar con él

Tu vida devocional

¿Puedo describir mi vida íntima con el Señor como una cena?

Es el banquete ante mis angustiadores. Salmos 23

¿Qué hay en el banquete?

Palabra de Dios

Provisión que tenemos en Cristo

Comunión con el Espíritu Santo

¿Cuál es el fruto del banquete?

Paz

Gozo

La ansiedad es un sentimiento negativo que es consecuencia de la falta de comunión con el Padre, es una manifestación de una vida devocional deficiente.

Filipenses 4:6  Por nada estéis afanosos,  sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,  con acción de gracias.

1 Pedro 5:7  Echando toda vuestra ansiedad sobre él,  porque él tiene cuidado de vosotros.

Mis sentidos alimentan a mi mente, mi mente a mis emociones y mis emociones a mi voluntad.

Cada vez que dejo que mis sentidos me muestren una realidad fuera de Dios, sin un Dios activo que está a favor mío y que mira mi necesidad se produce ansiedad en mi corazón

Cada vez que veo o escucho algo y dejo que el enemigo me haga una lectura fuera de Dios se produce ansiedad en mi corazón.

Pablo a los efesios cuando les habla de fortaleza interior para que Cristo habite en mi corazón (y no quede fuera) dice doblo mis rodillas ante el Padre. Esa fortaleza interior viene de echar toda ansiedad sobre el Padre.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

3)  Sentarme con él

Venimos hablando de tres niveles de crecimiento.

Niñez, madurez y paternidad.

Pidan, busquen y abran puertas.

En la puerta, en la cena y sentado con Jesús.

El problema es que algunos se acomodan en la cena y quieren dormir la siesta, y no sentarse a gobernar.

Entonces Dios tiene que mantenerte en un estado de insatisfacción para que sigas buscando.

Este sentarme con Cristo es este gobernar con él.

Ahora este gobernar está relacionado con la paternidad.

Tiene que ver con la fe que brota de comunión con Dios

Los discípulos estaban agrandados al ver tantos milagros que hasta creyeron que podían mandar fuego para destruir una aldea samaritana porque no los recibió.

Esta fe es para gestarla y manifestarla en otros en forma de palabra, dones  y  milagros.

Muchos tienen mucha dificultad y fracasan en manifestar todo ese poder que han recibido de Cristo.

Dios quiere que apaciente a sus ovejas.

Mi amor, mi comunión con Dios, la calidad de mi cena con él se traduce en que yo quiera apacentar a sus ovejas.

Una de las mejores formas de amar a alguien es sentarme al lado de Jesús acompañando su intercesión, desatando el poder de Dios sobre su vida gestando espiritualmente nuevas situaciones.

Intercediendo por la iglesia por todo lo que falta edificar.

Hay muchas cosas que Dios necesita hacer.

Dios te pone la carga, muchas veces viendo cosas que se tienen que mejorar pero es para que cambies lo que está débil, que gobiernes, para que crees lo que todavía nadie creo.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

 

 

 

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EL LLAMADO PARA UNA VIDA DE VICTORIA Y DE FRUTO: PERMANECER


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Estamos hablando de madurez espiritual, de dejar de lado la niñez espiritual, de vivir una vida santa que anda en el temor de Dios.

El apóstol Juan cuando nos habla de los niveles de crecimiento de nuestra espiritualidad, nos habla claramente de las herramientas para superar las diferentes etapas espirituales.

1 Juan 2:14  Os he escrito a vosotros,  padres,  porque habéis conocido al que es desde el principio.  Os he escrito a vosotros,  jóvenes,  porque sois fuertes,  y la palabra de Dios permanece en vosotros,  y habéis vencido al maligno.

¿Cómo se supera la niñez espiritual?

Por el permanecer en la Palabra de Dios.

El permanecer en la Palabra, nos hace fuertes y nos permite vencer al maligno.

Una de las características de la niñez espiritual es que no podemos vencer al maligno por la debilidad de nuestro ser interior.

Los pensamientos, las pasiones nos arrastran de acá para allá.

Efesios 3:16  Para que os dé,  conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

¿Cómo se alcanza la madurez espiritual: la paternidad?

Por el permanecer en el conocer al Padre.

Es un misterio inescrutable.

Romanos 11:33  ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!  ¡Cuán insondables son sus juicios,  e inescrutables sus caminos!

Las Escrituras nos enseñan que el crecimiento espiritual no depende de lo que hacemos sino de la forma en que estamos relacionados con Dios.

El Señor no te enseña a que busques el fruto, te enseña a acceder a las semillas. Esas semillas por la palabra y la comunión con el Padre  al ser sembradas en tu corazón van a germinar y desarrollarse por la acción del Espíritu e inevitablemente producirá el fruto tan deseado que Dios quiere cosechar de ti.

Dios siembra en ti, semillas, palabras, porque Dios quiere cosechar un fruto, eres un jardín del cuál Dios quiere cosechar las mejores frutas.

Cantares 5:1  Yo vine a mi huerto,  oh hermana,  esposa mía; he recogido mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed,  amigos;  bebed en abundancia,  oh amados.

Cada palabra creída, cada promesa, cada visión, cada palabra sembrada en otro es una semilla que Dios quiere prosperar, primero, en tu corazón.

Tenemos que crear lo que todavía no existe.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra.

 CRECER POR EL PERMANECER EN LA PALABRA DE DIOS

Recibir la Palabra

Tenemos que entender bien a que se refiere con el permanecer en la palabra, no es el estudio intelectual de la palabra de Dios, es el escudriñar las Escrituras en la llenura del Espíritu.

1 Tesalonicenses 1:6  Imitadores de nosotros y del Señor,  recibiendo la palabra en medio de gran tribulación,  con gozo del Espíritu Santo.

Hebreos 6:5  Gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero.

Hechos 17:11  Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica,  pues recibieron la palabra con toda solicitud,  escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

La Palabra obra y transforma nuestro interior

Juan 14:23 El que me ama,  mi palabra guardará;  y mi Padre le amará,  y vendremos a él,  y haremos morada con él.

Juan 14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él

Mateo 4:4 No sólo de pan vivirá el hombre,  sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Colosenses 3:16  La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,  enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,  cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Hechos 20:32  Os  encomiendo a Dios,  y a la palabra de su gracia,  que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Juan 8:31 Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos;  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

Ministrar la Palabra

1 Timoteo 4:6  Si esto enseñas a los hermanos,  serás buen ministro de Jesucristo,  nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

2 Timoteo 2:15  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,  como obrero que no tiene de qué avergonzarse,  que usa bien la palabra de verdad.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra.

La Palabra produce su fruto

Lucas 21:15  Yo os daré palabra y sabiduría,  la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.

Juan 17:14  Yo les he dado tu palabra;  y el mundo los aborreció,  porque no son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo.

Mateo 8:16  Con la palabra echó fuera a los demonios,  y sanó a todos los enfermos;

Lucas 7:7  Di la palabra,  y mi siervo será sano.

Marcos 7:29 Por esta palabra,  ve;  el demonio ha salido de tu hija.

Marcos 16:20  Y ellos,  saliendo,  predicaron en todas partes,  ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.

Lucas 5:5  Maestro,  toda la noche hemos estado trabajando,  y nada hemos pescado;  mas en tu palabra echaré la red.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra.

CRECER POR EL PERMANECER EN EL CORAZÓN DEL PADRE

Al permanecer unido al que es desde el principio, recibo la carga de su corazón, aquello que llena su corazón alcanza a llenar el mío.

Y Dios está preocupados por obreros que apacienten a las multitudes sin pastor.

Por eso le pregunta a Pedro que si lo ama apaciente a sus ovejas.

Son varios los pasajes que nos enseñan que el máximo del crecimiento espiritual que Dios espera de nosotros es que nos convirtamos en padres espirituales.

Es lo que ya consideramos que nos dice 1 Juan 2:14

Es lo que nos enseña la parábola del hijo pródigo: hijo pródigo, hijo mayor y padre.

Es lo que nos enseña la gran comisión. Vayan y hagan discípulos.

Es lo que nos enseña la parábola del sembrador:

Mateo 13:23  Mas el que fue sembrado en buena tierra,  éste es el que oye y entiende la palabra,  y da fruto;  y produce a ciento,  a sesenta,  y a treinta por uno.

La enseñanza más clara y contundente está en el sermón de despedida a sus discípulos en el aposento alto.

Juan 15 1-4

Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador, y ustedes son las ramas.

Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra.

Permanecer en el Cuerpo

Dios quiere que demos abundante fruto, cómo decíamos el fruto no es el fruto de lo que hacemos, no es responsabilidad nuestra.

El fruto es consecuencia de estar unidos a la vida, de permanecer en el cuerpo y el fruto es una consecuencia natural de nuestro adecuado relacionamiento con Dios y con la Palabra.

Tenemos que echar raíces, el cambiar continuamente de congregación produce esa debilidad en el relacionamiento que hace que el fruto que producimos sea escaso o débil.

El fruto (la paternidad espiritual) es la evidencia de nuestra madurez espiritual

Juan 15:8-11, 16 Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Permanezcan en mi amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. […] No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure.

Dios nos escogió para vayamos y demos fruto.

Esta es la gran comisión en el evangelio de Juan.

Cuando no sólo damos algún fruto sino que damos mucho fruto

  • el Padre es glorificado.
  • y demostramos así que verdaderamente somos sus discípulos.

Dios nos comisionó no sólo para que demos mucho fruto sino para que ese fruto permanezca.

 De esta manera mi gozo estará en ustedes.

 De esta manera su gozo será completo.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra.

 

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DEJAR DE LADO LA NIÑEZ ESPIRITUAL


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Revelación es el proceso en el que se corre el velo de nuestro entendimiento y vemos una realidad que no veíamos de un misterio que hasta ese momento permanecía oculto.

Hay muchos misterios con los que tenemos que lidiar continuamente, cosas que no alcanzamos a comprender. Una de las características de la niñez espiritual más dramáticas que peores consecuencias producen en nuestra vida es el pretender que entendemos todo, que tenemos claridad sobre muchas cosas cuando la realidad con la que nos tenemos que reconciliar es que nuestro conocimiento es muy limitado, es muchísimo más grande lo que ignoramos que lo que alcanzamos a conocer.

Dios es un misterio, yo soy un misterio, el otro es un misterio, el país es un misterio, etc. Cosas que son veladas a nuestro conocimiento.

Deuteronomio 29:29  Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios;  más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre,  para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

Daniel 2:28  Pero hay un Dios en los cielos,  el cual revela los misterios.

Jeremías 33:3  Clama a mí,  y yo te responderé,  y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Necesitamos alcanzar a conocer esos misterios.

El principal misterio que necesitamos conocer es Dios mismo.

El otro misterio que es necesario que nos apliquemos en conocer más somos nosotros mismos.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra

Cada uno de nosotros, somos un gran misterio.

Hay un salmo que habla de dos abismos.

Uno es Dios, el otro es nuestro ser interior.

Salmo 42:6-7  Dios mío,  mi alma está abatida en mí… Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas.

Jeremías 17:9  Engañoso es el corazón más que todas las cosas,  y perverso;   ¿quién lo conocerá?

Romanos 1:21-22  Pues habiendo conocido a Dios,  no le glorificaron como a Dios,  ni le dieron gracias,  sino que se envanecieron en sus razonamientos,  y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios,  se hicieron necios.

Necesitamos apropiarnos de esos destellos de revelación de nuestro ser interior

Hay momentos a veces muy imperceptibles  en dónde se manifiesta la debilidad de mi corazón. Pueden se momentos muy crudos dónde se nos  hace evidente que no somos tan buenos como creemos.

Nos deslumbran actitudes y sentimientos infantiles, egoístas, carnales.

Son momentos sublimes si los sabemos aprovechar serán oportunidades de mucho crecimiento.

Hay conflictos irresueltos de nuestra niñez que llevamos escondiendo por años: un niño inseguro, confuso, lastimado, abusado que nos termina boicoteando en momentos decisivos.

Solemos proyectar una imagen madura, controlada y de buen trato.

Hay momentos dónde nuestras reacciones no coinciden con la forma en que deberíamos reaccionar. Hay una turbación que nos demuestra que hay algo que tenemos que cambiar. Son momentos cruciales, momentos de revelación de esos conflictos que tenemos guardados.

Ante esa turbación la primera tentación es esconder, justificar, condenarnos o culpar a los demás. Tenemos que aprovechar esos momentos para poder sanar esas cosas inconclusas de nuestro corazón.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra

Dejar de lado la niñez. 1 Corintios 13:11

La palabra en griego es “katargeo”: reducir a la inactividad, dejar inoperante, quitarle poder. Tenemos que dejar de lado esos comportamientos infantiles, carnales, egoístas.

Las escrituras hablan de que el hijo consentido avergüenza a sus padres, para un padre es una aflicción muy grande un hijo que no crece. Es una impotencia muy grande ver que tu hijo no crece. Proverbios 10:1   El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre.

Proverbios 17:25  El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio a luz.

Un padre daría cualquier cosa por ver a su hijo crecer normalmente, hasta la medida de sus posibilidades.

A Dios le pasa lo mismo.

Dios nos quiere ver crecer, nos quiere ver madurar. Hay ideas infantiles que tenemos que reconocer en nosotros para poderlas modificar.

Hay una niñez que Dios anhela en nosotros es la niñez para la maldad, pero hay infantilismos que Dios espera que maduremos.

1 Corintios 14:20  No sean niños en el modo de pensar,  sino sean niños en la malicia,  pero maduros en el modo de pensar.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra

Ideas inmaduras acerca de Dios

Necesitamos identificar nuestra manera infantil de ver a Dios.

Nos convertimos en jueces de Dios. Cuestionamos las cosas que pasan, sin siquiera entender cómo es que funcionan las cosas, cómo si Dios fuera responsable de todo lo que pasa.

Ideas inmaduras acerca de la oración

Muchas veces terminamos confundiendo el sentido de la oración pretendiendo manejar a Dios forzándole que haga las cosas como a nosotros se nos ocurre. Dios es Todopoderoso pero él mismo se autoimpuso limitaciones, no puede vulnerar su propia naturaleza, sus propias leyes, ni vulnerar la libertad humana. Dios siempre responde a toda oración: a veces es sí, a veces es no y a veces espera. Una característica de la niñez es lo difícil que le resulta esperar.

Ideas inmaduras acerca de nosotros mismos

Nos creemos el centro del universo. Todos tienen que entender lo que nos pasa y perdonar nuestras debilidades.

Ideas inmaduras acerca de la iglesia

No nos damos cuenta de lo que significa para Dios: la novia de su hijo amado. Cuestionamos y al hacerlo terminamos menospreciando lo que Dios está haciendo; y terminamos desalentando a los que sirven, que también están insatisfechos pero están haciendo algo para mejorar.

Ideas inmaduras acerca de nuestro compromiso

Tengo derecho a mi descanso, a mi diversión, necesito dedicarme a mi mismo. No nos damos cuenta que la plenitud emocional y espiritual está en la entrega y en el servicio.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog Soltar la Palabra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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PROCURAR LA MADUREZ ESPIRITUAL


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LA MADUREZ ESPIRITUAL

 

Nuestro llamado es muy alto, mucho más de lo que podemos imaginar o entender. La tierra prometida a los israelitas también tenía este carácter: fluía leche y miel, había higos, granadas y un racimo de uva tenían que traerlo entre dos (Números 13:23).

 

Este supremo llamamiento excede lo que nosotros podemos esperar, supera nuestros más amplios límites de lo posible. Dios espera que no lo limitemos y que no nos condicionemos: nos habla de perfección de plenitud, de semejanza a Cristo aún de mayores obras que él.  No podemos reducir lo que Dios se ha propuesto con nosotros. Esa misma incredulidad es la que nos condiciona.

 

  • Pobres en espíritu

La pobreza en espíritu es el estado más alto de espiritualidad, es el que nada necesita para ser feliz fuera de Dios. Es el que se ha despojado de todo, se ha vaciado, se ha anonadado. Es el que ha soltado toda pretensión ante Dios, ha renunciado a sus derechos y ha depuesto todo conflicto y capricho ante la voluntad de Dios.

Es en esta pobreza en el espíritu que estamos en condiciones de ser exaltados por Dios, algo que está presente en su corazón.

Mateo 5:3  Bienaventurados los pobres en espíritu,  porque de ellos es el reino de los cielos.

Filipenses 2:5-9  Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual,  siendo en forma de Dios,  no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,  y le dio un nombre que es sobre todo nombre.

 

  • Semejantes a Cristo

Es en esta condición de pobreza espiritual donde es posible esa transformación hasta hacernos conformes a la imagen de Cristo.

Romanos 8:29  Los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo.

Gálatas 4:19  Hijitos míos,  por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto,  hasta que Cristo sea formado en vosotros

2 Corintios 3:18  Por tanto,  nosotros todos,  mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor,  somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen,  como por el Espíritu del Señor.

Colosenses  3:10 Revestido del nuevo (hombre) el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Procurar la madurez espiritual: mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

  • Mayores obras

Es en este contexto de pobreza espiritual, en esta voluntad de Dios de exaltarnos en medio de los contextos que vivimos que puede ser posible esta promesa: Jesús se compromete con nosotros a que obras mayores que él haremos porque él va a la presencia del Padre.

Juan 14:12 El que en mí cree,  las obras que yo hago,  él las hará también;  y aún mayores hará,  porque yo voy al Padre.

 

  • Perfectos

Mateo 5:48  Sed,  pues,  vosotros perfectos,  como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Filipenses 3:15-17 Así que,  todos los que somos perfectos,  esto mismo sintamos;  y si otra cosa sentís,  esto también os lo revelará Dios […] Hermanos,  sed imitadores de mí,  y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.

Colosenses 4:12 Siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones,  para que estéis firmes,  perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.

El concepto bíblico de perfección (en griego: “teleios”) es muy diferente a lo que nosotros entendemos por perfección. Pensamos que perfección significa ausencia de error, el concepto bíblico implica que alcanza el máximo de sus posibilidades, que ha alcanzado su propósito (griego: “telos”) Un bebé es perfecto en su condición de bebé pero si no crece es imperfecto.

 

  • Plenitud

Efesios 3:19  (Sean plenamente capaces) de conocer el amor de Cristo,  que excede a todo conocimiento,  para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Con el concepto bíblico de plenitud pasa lo mismo que con el concepto de perfección. Plenitud (en griego “pleroma”) es algo que ha sido llenado en forma completa.

Juan 10:10 He venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.

Romanos 5:17  Mucho más reinarán en vida por uno solo,  Jesucristo,  los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Juan 15:11  Estas cosas os he hablado,  para que mi gozo esté en vosotros,  y vuestro gozo sea cumplido.

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EL PROBLEMA DE LA FALTA DE MADURACIÓN: LA ETERNA NIÑEZ ESPIRITUAL

La niñez espiritual es una de las tragedias más grande de la Iglesia.

Todo lo que tiene vida tiende a crecer, naturalmente sin esfuerzo.

Lucas 12:27  Considerad los lirios,  cómo crecen;  no trabajan,  ni hilan;  mas os digo,  que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

El crecimiento es el proceso natural de lo que tiene vida, cuando no hay crecimiento es porque algo está enfermo.

 

La niñez espiritual trae graves consecuencias para el crecimiento de todo el cuerpo de Cristo, por eso cuando hablamos de ministerios para perfeccionar a los santos en su capacidad de servicio, el propósito de esos ministerios es que dejemos la niñez espiritual porque los niños espirituales terminan siendo influenciados por todo viento de doctrina y afectando al crecimiento de todo el Cuerpo.

Efesios 4:14-15  Para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo.

Tenemos que dejar de ser niños espirituales

1 Corintios 13:11 Cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño.

Uno de las características y condicionamientos de un niño es que: tiene demasiada conciencia de sí mismo y nada de conciencia de las necesidades de los demás. Esta deficiencia se debería ir equilibrando con la madurez aunque muchas veces nunca se consigue

Una persona que adolece de esa conciencia del otro es alguien que solo se interesa en sí misma, no puede ver más allá de sí mismo , pretende que los demás vivan pendientes de él, que perciban sus necesidades y corran presurosos para resolverlas, que al encontrarnos con sus defectos lo justifiquen  y puedan entender su debilidad.

Procurar la madurez espiritual: mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

  • Tenemos que dejar de hablar como niño

Deja de hablar de nosotros mismos todo el día, de lo que nos duele, de nuestros problemas, de nuestras victorias, de lo que nos compramos.

  • Tenemos que dejar de pensar como niño

No estar tan preocupados por lo que opinan de nosotros, no estar tan pendiente de la opinión de los demás, no estar mendigando un poco de aprobación.  Hay una noticia que puede no gustarnos: los demás no están tan pendientes de lo que somos o hacemos.

  • Tenemos que dejar de juzgar como niño

Ver los problemas en los demás. Dejar de lado los celos y las contiendas, el reclamar nuestros derechos, de ofendernos si no nos tienen en cuenta.

 

El gran problema que tenemos que resolver, en relación al crecimiento espiritual, es la falta de interés y disposición a crecer.  Crecer implica modificar cosas, renunciar, ser transformados y muchos no quieren.

No se da cuando de su necesidad, de su condición: “yo soy grande”.

Espiritualmente, la situación es más dramática, los demás se dan cuenta de que es un niño espiritual pero se cree grande.

Uno de los pasos importantes a la madurez es darnos cuenta que no somos lo que creemos ser. Tenemos que desconfiar de nuestro pensamiento acerca de nosotros mismos.

Dos características de la falta de madurez espiritual: la carnalidad y la religiosidad  (Caracterizados por el hijo menor y el mayor de la parábola del hijos prodigo)

La carnalidad es el gobierno de la carne en lugar del gobierno del Espíritu.

Una vez que comenzamos la vida cristiana tenemos dos opciones andar en la carne o andar en el Espíritu. El proceso natural, aquello que me permite dejar de lado la niñez espiritual, es el aprender a ser guiado por el Espíritu Santo. Cuando no encuentro el camino para aprender a depender del Espíritu “en todo” quedo librado a mis propios recursos y trato de responder a todas las demandas propias del crecimiento espiritual con el esfuerzo de mi voluntad.

Andar en la carne no necesariamente es andar en pecado, puedo hacer muchas cosas buenas en la carne: puedo orar en la carne, servir en la carne, predicar en la carne, es decir con mi esfuerzo natural. La carne es egoísta, no se puede convertir, a la carne hay que hacerla morir, debilitarla para que no tenga injerencia en mi vida.

 

La carnalidad es la evidencia de la perpetua niñez espiritual, un niño caprichoso es desobediente, irresponsable, se ofende, culpan a los demás de todo lo que les pasa, están interesados siempre en recibir, en ser reconocidos y elogiados.

 

Una evidencia muy concreta de esta niñez espiritual es la búsqueda de satisfacción inmediata que nos conduce al materialismo (el valor que le damos a las cosas materiales). Si un niño tiene que escoger entre un billete y un chocolate, elige el chocolate mientras el billete le podría dar miles de chocolates. Para el niño carnal los bienes materiales tienen mayor valor que los bienes espirituales: es la condición del hijo pródigo.  Crecer económicamente tiene más valor que satisfacer el corazón de Dios. Cuesta reconocer nuestro apego a lo material pero basta con evaluar nuestro monólogo interno: en qué estoy pensando,  qué estoy dialogando conmigo mismo; evaluar en qué gasto mis esfuerzos y mi tiempo, tiene que haber un equilibrio.

Romanos 8:5-13  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;  pero los que son del Espíritu,  en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte,  pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios;  porque no se sujetan a la ley de Dios,  ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. […] Así que,  hermanos,  deudores somos,  no a la carne,  para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne,  moriréis;  mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne,  viviréis.

Procurar la madurez espiritual: mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

La otra característica de la inmadurez espiritual es la religiosidad.

La religión es una deformación de la espiritualidad, cuando uno deja de ser guiado por el Espíritu cae en la religiosidad. El problema es que la religión construye un sistema de obras por las que una se siente justificado, por las que se acalla la conciencia. Al cumplir con esa obras uno se siente satisfecho (orar, leer la Biblia, ir a las reuniones, hasta predicar, etc.). La religión está relacionada con obras, la espiritualidad con una relación con un Dios vivo, que no podemos acomodar a nuestro gusto, que no lo podemos encasillar, que cada vez que lo queremos colocar en un sistema no se deja domesticar.

El problema más dañino de la religiosidad no es que acalla nuestra conciencia sino que nos convierte en jueces de lo que no hacen lo que nosotros hacemos.

Procurar la madurez espiritual: mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

El problema del hermano mayor es que no sabe celebrar fiesta, no puede disfrutar de las riquezas de su padre. El hijo mayor termina criticando a sus hermanos menores y a su padre, el haría las cosas mejor. Las implicancias espirituales de esta condición son muy dramáticas.

Dios obra en nosotros para conducirnos a la madurez espiritual

El modelo de madurez es la paternidad espiritual, es el que aloja a los demás en su corazón, nunca deja de dar, es el que va a buscar al otros, el que siempre abraza.

Procurar la madurez espiritual: mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

Necesitamos dejar la niñez espiritual. Al  no crecer renunciamos a todo aquello que Dios nos tiene preparado, no logramos apropiarnos de aquello por lo cual Dios nos escogió. Entonces, otro ocupa nuestro lugar, en el reino de Dios el que no crece retrocede.

 

Hay dos caminos muy concretos y complementarios  que tenemos que transitar para dejar de ser carnales y religiosos.

  • Ser edificados en la Palabra de Dios
  • Ser guiados por el Espíritu de Dios

Corolario

Volviendo a la Tierra prometido, ese lugar de madurez y de plenitud a la que el Señor nos conduce, que no es ni mas ni menos que Cristo.

En el desierto el maná, las codornices descendían del cielo, llovían no había que hacer nada más que recibirlas.

En la Tierra prometida a la leche y a la miel hay que buscarla, hay una medida que depende de nosotros.

Procurar la madurez espiritual: mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

 

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