Tenemos que aprender amar lo que Cristo ama. Juan Manuel Montané


mensaje

Muchas de nuestras derrotas y debilidades están relacionados con nuestra falta de revelación de los recursos y riquezas que tenemos en Cristo.

Una de las tareas del Espíritu para que nuestras vidas maduren es el traernos revelación.  Se tiene que correr el velo para que se ilumine nuestro entendimiento.

Lo que estaba oculto, lo que era un misterio se ilumina y lo puedo comprender.

Las Escrituras hablan mucho del deseo de Dios de dar a conocer el misterio de su voluntad.

Efesios 1:9 Dándonos a conocer el misterio de su voluntad,  según su beneplácito

Dios se ha propuesto dar a conocer el misterio de su propósito eterno por el puro afecto de su voluntad, su beneplácito (en griego: “eudokía”). “Eudokía” se traduce también, según el contexto,  como “el puro afecto”, “le agradó”, “tuvo complacencia”, “le ha placido”, “anheló”:

Colosenses 2:2-3  Hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento,  a fin de conocer el misterio de Dios el Padre,  y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Uno de los grandes misterios que Dios no quiere revelar según Efesios 5:32,  es acerca de la relación entre Cristo y la Iglesia.

Efesios 3:8-11  A mí,  que soy menos que el más pequeño de todos los santos,  me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles:

el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios,  que creó todas las cosas;

para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.

Anunciar el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

Aclarar, revelar la concreción del misterio escondido.

¿Cuál es el misterio escondido?

El propósito eterno de Dios en Cristo Jesús.

Que Dios creó todas las cosas

¿Para qué creo todas las cosas?

Para que dar a conocer la multiforme sabiduría de Dios.

Por medio de la iglesia

A los principados y potestades en los lugares celestiales.

Dios creó a la iglesia para mostrar su sabiduría incomparable a todo el mundo espiritual.

Los seres celestiales están impactados por la belleza de la iglesia mientras hoy hay muchos en nuestras congregaciones que están desanimados, cansados sin motivación para congregarse y que solo encuentran lo negativo, lo imperfecto, lo que falta.

Todos los seres celestiales deben ver la calidad de nuestro relacionamiento  nuestra unidad y armonía que demuestren el magnífico plan de Dios.

Toda la creación anhela ver la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Los ángeles ven con extrañeza ese amor sacrificial con el que ellos no pueden amar. La belleza espiritual de nuestros renunciamientos a nuestro yo para amar a otros.

Todos esos inescrutables tesoros que tenemos en los lugares celestiales Dios se propuso encarnarlos en la tierra por medio de Cristo.

Necesitamos espíritu de sabiduría y revelación para conocer la herencia que hemos recibido en Cristo: las riquezas en gloria de la herencia que ya hemos recibido en los santos, en la iglesia

Efesios 1: 18-20 Os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,  alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,  para que sepáis… cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.

La multiforme sabiduría de Dios es dada a conocer por las riquezas que los santos han recibido como herencia en Cristo.

¿Cómo se manifiesta esa sabiduría en la tierra?

Cristo e nuestra sabiduría en el él están escondido todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Esos tesoros se manifiestan por medio de la cruz.

Cada vez que renunciamos a nuestra sabiduría, la cruz se transforma en la fuente de nuestra sabiduría.

La Iglesia tiene un lugar central en el corazón de Dios

Tenemos que amar lo que Cristo ama.

Cristo ama a su novia.

No podemos amar a Cristo y no amar lo que él ama.

Si cantamos acerca de cuanto le amamos eso tiene que tener correlación en cuanto amamos lo que él ama.

Es verdad que lo que él ama es muy imperfecto.

Cada vez que menospreciamos, que criticamos a su novia a él lastimamos.

A cuantos les gusta que le critiquen lo que ama, los hijos, los amigos, la novia, la esposa, los padres.

A Cristo le duele cuando no amamos lo que él ama

Tenemos que cuidar lo que él cuida.

Así como nosotros cuidamos nuestro cuerpo, y nos afligimos cuando algo está mal y nos preocupamos por su bienestar.

Cristo cuida su cuerpo y lo sustenta, sustentar tiene esa doble significación: lo sostiene y lo mantiene. (Efesios 5:23)

Tenemos que trabajar en lo que él trabaja.

El cuerpo de Cristo tiene que ser edificado (Efesios 4:12)

Dios puso el fundamento ahora cada uno tiene que ver como sobreedifica.

1 Corintios 3:11-14  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,  el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro,  plata,  piedras preciosas,  madera,  heno,  hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta;  porque el día la declarará,  pues por el fuego será revelada;  y la obra de cada uno cuál sea,  el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó,  recibirá recompensa.

¿Cuál es el elemento con el que se sobreedifica?

Piedras vivas.

Vidas, personas, discípulos.

La calidad de lo que sobredificamos es la calidad de las vidas que estamos edificando.

Si amamos a Cristo, amamos a su novia y la preparamos para la boda.

Apocalipsis 19:7-8  Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria;  porque han llegado las bodas del Cordero,  y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino,  limpio y resplandeciente;  porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Tenemos que vestir a la novia.

Son las acciones justas de los santos.

Cada vez que tenés un acto de amor se embellece a la novia.

Y cada acto se multiplica en muchos otros.

Apocalipsis 22:11-12  El que es injusto,  sea injusto todavía;  y el que es inmundo,  sea inmundo todavía;  y el que es justo,  practique la justicia todavía;  y el que es santo,  santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto,  y mi galardón conmigo,  para recompensar a cada uno según sea su obra.

 

 

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