La diferencia entre una mente crítica y un corazón crítico


 

critica

A lo largo de la vida y del ministerio me he encontrado con persona que tienen una mente muy sagaz para descubrir lo que está mal, lo que falta o lo que está incompleto. Son persona muy útiles en cualquier equipo de trabajo porque pueden detectar cosas que otros no ven.

Dios los ha diseñado con una poderosa mente crítica.  Es un diseño divino, un don divino.

Hay, en principio, dos problemas asociados.

Uno, es que mucho llevan este don con mucha aflicción, es incómodo ver siempre el vaso medio vacío, muchos prefieren ya ni opinar. El asunto es que este es un diseño divino, es la forma en que Dios los diseñó. así que deben encontrar la forma de canalizarlo adecuadamente, encontrar la manera de que pueda fluir para  edificar y no para destruir.

Esto nos conduce al otro problema, muchas veces esta claridad de pensamiento cuando la comunican, no lo hacen con la gracia suficiente sino en la carne. El otro lo recibe como un cuestionamiento, no percibe el deseo de colaborar y se termina defendiendo, en el mejor de los casos, porque lo peor y muy habitual, es asentir exteriormente pero con un fuerte y silencioso rechazo interior.

No es suficiente tener la claridad de algo que puedo aportar sino que tengo que tener la gracia para poder comunicarlo de manera que el otro lo pueda recibir como un aporte y no un cuestionamiento.  Procurar que el otro no se ponga a la defensiva sino que pueda mantenerse abierto al aporte que le queremos hacer.

Una mente crítica con un corazón sano que busca el bien y la colaboración de los demás, es algo muy valioso para la edificación de la iglesia y de las personas que le rodean.

El que tiene buen corazón cuando tiene claridad de algo que está mal, busca la manera de decirlo con sabiduría de manera de poder colaborar con los demás. Se propone comunicar una gracia al que escucha. Por eso prepara el corazón del otro destacando las cosas positivas que ve. La idea es que el otro perciba que no es alguien que está en contra, que no es algo personal sino que es un aporte que quiere contribuir con la tarea que está realizando.

Colosenses 4:6  Sea vuestra palabra siempre con gracia,  sazonada con sal,  para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Efesios 4:29  Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,  sino la que sea buena para la necesaria edificación,  a fin de dar gracia a los oyentes.

El problema no es la mente crítica sino el corazón crítico.

El corazón insatisfecho cuando detecta un problema no aporta soluciones sino cuestiona al otro, lo toma como algo personal.

El corazón crítico descalifica, termina por destruir al otro, produce división.

¿Cómo se produce la insatisfacción del corazón?

El apóstol Pablo habla de una raíz de amargura.

Hebreos 12:15  Mirad bien,  no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios;  que brotando alguna raíz de amargura,  os estorbe,  y por ella muchos sean contaminados.

Cuando hay heridas irresueltas en el corazón por cosas que me han dicho, hecho, o por cosas que no me han dicho y hecho, y si estas heridas no son resueltas adecuadamente, esas heridas echan raíz en el corazón cada vez que son revividas o reactualizadas.

Esa raíz de amargura nos estorba, afecta a la forma en que manejamos los recuerdos, nos victimizamos y afecta a la forma en que opinamos de los demás, ya que los vemos desde esa insatisfacción o amargura.

La raíz de amargura contamina.

Primero contamina mi ser interior. La mente crítica queda gobernada por el corazón crítico y cuando juzga destruye a la otra persona, no busca construir. Descalifica; no busca colaborar.

El corazón crítico es lo mismo que el espíritu crítico, es un espíritu contaminado por la amargura y la insatisfacción.

2 Corintios 7:1  Así que,  amados,  puesto que tenemos tales promesas,  limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu,  perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

¿Cómo se sana un corazón crítico?

  • Reconocer en mis monólogos interiores y en la forma de juzgar a los demás, mis insatisfacciones y amarguras.

Hebreos 12:12-14  Por tanto,  renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus                rodillas debilitadas.  “Hagan sendas derechas para sus pies”,  para que la pierna coja            no se disloque sino que se sane.  Busquen la paz con todos,  y la santidad,  sin la cual              nadie verá al Señor.

  • Ir a la presencia de Dios

2 Corintios 5:4  Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia;  porque no quisiéramos ser desnudados,  sino revestidos,  para que lo mortal sea absorbido por la vida.

2 Corintios 3:18  Por tanto,  nosotros todos,  mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor,  somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen,  como por el Espíritu del Señor.

  • Buscar ayuda en otros que me ministren la palabra viva y eficaz.

Juan 8:32  Conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

Hebreos 4:12  Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,  y más cortante que toda espada de dos filos;  y penetra hasta partir el alma y el espíritu,  las coyunturas y los tuétanos,  y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

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