Serie: El crecimiento y la expansión del reino de Dios. Cuarto mensaje. EL CRECIMIENTO DEL REINO DE DIOS


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Jesús predicaba acerca del evangelio del reino, las buenas noticias del gobierno de Dios.

Mateo 4:17  Desde entonces comenzó Jesús a predicar,  y a decir: Arrepentíos,  porque el reino de los cielos se ha acercado.

Hechos 1:3  Después de haber padecido,  se presentó vivo con muchas pruebas indubitables,  apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 

¿Qué es el reino de Dios?

El reino de Dios se debe entender

Mateo 13:11  El respondiendo,  les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos;  mas a ellos no les es dado.

Mateo 13:19  Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende.

Mateo 13:52  Todo maestro de la ley que ha sido instruido acerca del reino de los cielos es como el dueño de una casa,  que de lo que tiene guardado saca tesoros nuevos y viejos.

El reino de Dios se busca

Mateo 6:33  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas.

Lucas 16:16  La ley y los profetas eran hasta Juan;  desde entonces el reino de Dios es anunciado,  y todos se esfuerzan por entrar en él.

Es la respuesta de Dios a mi necesidad de guía, dirección y consejo.

Es el gobierno de Dios, el señorío de Cristo, renuncio a mi gobierno cada día y me dejo gobernar por él.

Y la presencia del Espíritu Santo es la consecuencia del reinar de Dios. Es la consecuencia de la exaltación de Cristo, luego que Cristo fue exaltado descendió el Espíritu Santo (Hechos 2:33)

El Espíritu Santo, es una persona que me gobierna y me dirige, que puede ser entristecido e ignorado.

El reino de Dios se recibe

Lucas 12:32  No temáis,  manada pequeña,  porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino

Mateo 4:17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar,  y a decir: Arrepentíos,  porque el reino de los cielos se ha acercado.

Lucas 17:21  El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí,  o helo allí;  porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

El reino de Dios crece

Mateo 13:31  El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza,  que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas;  pero cuando ha crecido,  es la mayor de las hortalizas,  y se hace árbol,  de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Mateo 13:33  El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer,  y escondió en tres medidas de harina,  hasta que todo fue leudado.

 

El reino de Dios no es material ni geográfico es de naturaleza espiritual, por lo tanto su crecimiento es espiritual.

El reino de Dios crece en la medida que tenga espacios para habitar.

El reino de Dios crece en la medida que se ensanche la medida que pueda habitar en cada uno de nosotros.

El reino de Dios crece en la medida que haya nuevos corazones en los que pueda habitar. 

¿Cómo crece el reino de Dios?

Hay una gracia abundante que procura crecer en nosotros.

2 Pedro 3:18  Antes bien,  creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

2 Corintios 9:8  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,  a fin de que,  teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente,  abundéis para toda buena obra.

Tenemos que crecer en nuestro estado de necesidad para que Dios nos pueda llenar con toda la provisión abundante que tenemos en Cristo.

El conformismo, la comodidad y la apatía detienen el crecimiento.

El pecado provoca que el reino de Dios decrezca.

Mi primera responsabilidad es que el reino de Dios crezca en mí.

2 Timoteo 2:1  Tú,  pues,  hijo mío,  esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 

  • Comunión con el E. S.
  • Alimentarme con la Palabra de Dios
  • La obediencia y la santidad
  • Los dones

Mi segunda responsabilidad es que el reino de Dios crezca en otros

1 Corintios 15: 10 Pero por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia para conmigo no fue en vano; pero trabajé más abundantemente que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios que estaba conmigo.

Colosenses 1: 29 “Para este fin también trabajo, esforzándome”

1 Tesalonicenses 2: 9 “Porque te acuerdas, hermanos, de nuestro trabajo y trabajo, porque trabajamos de noche y de día… os predicamos el evangelio de Dios”

2 Corintios 11: 23, 26- 27 ¿Acaso son ministros de Cristo…? Soy más; en trabajos más abundantes… en viajes a menudo… en fatiga y fatiga”

Necesitamos trabajar enérgicamente y sin embargo poder reconocer que nuestro esfuerzo no es la causa de todo: “no yo, sino la gracia de Dios que estaba conmigo”.

  • Ministración de la palabra
  • Milagros
  • Servicio
  • Discipulado 

El reino tiene que crecer hasta alcanzar la plenitud

 Dios diseño todas las cosas para que sean llenas hasta la plenitud.

Efesios 1:23  (La iglesia) la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Efesios 3:19  Conocer el amor de Cristo,  que excede a todo conocimiento,  para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Efesios 4:13  Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Dios quiere que el reino crezca para que se llena su casa.

 Lucas 14:16-17, 23  Un hombre hizo una gran cena,  y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid,  que ya todo está preparado…. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados,  y fuérzalos a entrar,  para que se llene mi casa.

Mateo 11:12  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora,  el reino de los cielos sufre violencia,  y los violentos lo arrebatan. 

Conclusión

Desde el primer encomendamiento a Adán vemos cómo Dios tiene esta idea de multiplicarse y llenarlo todo con su presencia.

Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: fructificad y multiplicaos;  llenad la tierra,  y sojuzgadla,  y señoread en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Este pasaje tiene una clave que hay que descubrir para poder entenderlo.  Una trampa para nuestra mente occidental, está al revés.

La secuencia de este importante mandato original dado a los hombres es: señorear (someter), sojuzgar (dirigir, darle propósito), para llenar; y así, multiplicar y fructificar.

  • Someter: la palabra en hebreo es kabash, significa someter a la fuerza, mantener bajo control.
  • Dominar: la palabra en hebreo es radah subyugar, prevalecer contra, hollar. regular.

Un ejemplo que nos puede clarificar este proceso es el trabajo de domar un caballo.

Primero se lo somete, se lo conduce a paz; luego se lo domina, se lo dirige, se lo conduce para que finalmente pueda hacer la tarea que necesitamos que produzca.

Así la fuerza del caballo se la conduce para que produzca fruto.

Este es el proceso que vemos que Dios tiene que realizar en el hombre

Primero, Dios tiene que doblegar su rebeldía como el caballo, al doblegarlo no le anula la personalidad sino que permite que toda esa energía pueda ser útil en alguna dirección.

Hay mucha gente rebelde que no puede ser útil para nada.

Si alguien nos tiene que gobernar, nos tiene que someter que mejor que sea Dios, y no una persona, una institución o una causa.

El gobierno de Dios nos conduce a paz.

Por eso Dios hablaba de la necesidad de que los hombres renuncien a ser gobernados por su yo y se dejen gobernar por Dios.

Esto es muy aplicable al discipulado y a la edificación de la iglesia: conducir a paz, para dirigir hacia un propósito: para llenar, multiplicar y así fructificar.

  • Llenar: No tiene que ver con el tener hijos sino con el concepto de plenitud. La idea de Dios de llenarlo todo en forma completa.

Dios no ha dado capacidades y nos ha hecho creativos para que las virtudes del cielo se expandan en la tierra. Es el desarrollo de cada uno como persona, como familia, como comunidad y la manera en la que influenciamos en el mundo.

  • Multiplicarse: Tiene que ver con el concepto de trascendencia de legado, de tener hijos naturales y espirituales que continúen la tarea a través de los tiempos. Para el continuo crecimiento del reino y del gobierno de Dios. Su reino no tendrá límites. 
  • Fructificar: El fruto siempre es para alguien, es para otro. En este caso, el fruto es para el “disfrute” de Dios. Transformar las áreas de conflicto y de debilidad en áreas en las que se manifieste la gracia de Dios para que El, reciba gloria.

Dios quiere recoger frutos de nosotros

Mateo 21:43  Por tanto os digo,  que el reino de Dios será quitado de vosotros,  y será dado a gente que produzca los frutos de él

Mateo 13:23  Mas el que fue sembrado en buena tierra,  éste es el que oye y entiende la palabra (del reino), y da fruto;  y produce a ciento,  a sesenta,  y a treinta por uno.

Mateo 25:20-21 Y llegando el que había recibido cinco talentos,  trajo otros cinco talentos,  diciendo: Señor,  cinco talentos me entregaste;  aquí tienes,  he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien,  buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel,  sobre mucho te pondré;  entra en el gozo de tu señor.

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