Serie: El crecimiento y la expansión del reino de Dios. Segundo mensaje. La gracia del reino de Dios.


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La gracia y el reino de Dios

La gracia y el reino de Dios son dos formas complementarias de obrar de la Trinidad en la vida de los hombres para provisión, edificación y dirección para que alcancemos esa plenitud diseñada por Dios para nosotros.

La gracia de Dios es la respuesta a mi estado de necesidad, mi conciencia de pecado y mi debilidad.

La gracia está relacionada con la herencia. (Efesios 1:18)

Es la abundante provisión de Dios para que tengamos siempre todo lo necesario (2 Corintios 8:9)

Esa gracia es Cristo que por medio de la verdad (el kerigma) me revela la plenitud y la riqueza de la herencia.

Despierta la fe.

Esa gracia de Dios es el Espíritu que es el anticipo de esa herencia.

El Espíritu es una persona que representa la acción de la gracia de Dios en la tierra (Zacarías  4:6-7)

“Todos fueron llenos del Espíritu Santo… Y con gran poder, los apóstoles dieron testimonio de la resurrección del Señor Jesús. Y hubo gran gracia sobre todos ellos” (Hechos 4: 31, 33).

El reino, el gobierno de Dios es la respuesta a mi necesidad de guía, dirección consejo.

El reino está relacionado con su poder. (Efesios 1:18)

Y la presencia del Espíritu Santo es la consecuencia del reinar de Dios. Es la consecuencia de la exaltación de Cristo, luego que Cristo fue exaltado descendió el Espíritu Santo (Hechos 2:33)

Es el señorío de Cristo, renuncio a mi gobierno cada día y me dejo gobernar por él.

Es el Espíritu Santo, es una persona que me gobierna y me dirige, que puede ser entristecido e ignorado

Me revela la voluntad de Dios y apela a la obediencia.

La gracia nos provee de toda abundancia, cuando la fe desemboca en la obediencia se produce la transformación de nuestras vidas.

Por eso podemos decir que la fe sin obras, no es fe.

La gracia sin obediencia es un gran potencial pero inoperante.

¿Qué es la gracia?

La gracia se encuentra en una persona, en consecuencia, para acceder a esta gracia, debemos buscar a la persona en quien reside la gracia.

Juan 1: 17 La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

2 Corintios 8:9 Porque conoces la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por amor de ti se hizo pobre, para que tú, por su pobreza, te enriquecieses.

Gracia y buenas obras

1 Corintios 15: 10

Pero por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia para conmigo no fue en vano; pero trabajé más abundantemente que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios que estaba conmigo.

La gracia de Dios no es solo su dinámica para producir frutos espirituales en nuestras vidas, sino que también es su medio para desarrollar buenas obras en nosotros también.  El apóstol Pablo  reconoce la gracia de Dios como la fuente de todo lo que el es pero también dice “Trabajé más abundantemente que todos ellos”.

“Para este fin también trabajo, esforzándome” (Colosenses 1: 29).

“Porque te acuerdas, hermanos, de nuestro trabajo y trabajo, porque trabajamos de noche y de día… os predicamos el evangelio de Dios” (1 Tesalonicenses 2: 9)

¿Acaso son ministros de Cristo…? Soy más; en trabajos más abundantes… en viajes a menudo… en fatiga y fatiga” (2 Corintios 11: 23, 26- 27).

¿Cómo puede un hombre trabajar enérgicamente y sin embargo poder reconocer que su esfuerzo no es la causa de todo?

La respuesta está en el resto de su testimonio: “pero no yo, sino la gracia de Dios que estaba conmigo”.

Gracia para abundar en buenas obras

2 Corintios 9:8

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,  a fin de que,  teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente,  abundéis para toda buena obra.

“Y Dios puede hacer que toda la gracia abunde hacia ti”.

Él quiere impactar nuestras vidas con cada aspecto de Su gracia (“toda gracia”).

Y que esa múltiple gracia sobreabunde en  nuestras

Él suministra todo lo que es necesario (“toda suficiencia”) para todo lo que Él quiere que hagamos (“en todas las cosas”).

Nuestro Dios está deseoso de proveernos todos sus recursos a sus siervos. “Que tú … puedas tener abundancia”. Sin embargo, esta recompensa no es para nuestros  caprichos o placeres, es para “toda buena obra”.

La gracia es para que abundemos en buenas obras.

La fe sin obediencia es una fe muerta.

Encomendados a la Gracia para completar las obras

Hechos 14: 26-27

Desde allí navegaron a Antioquía, donde fueron encomendados a la gracia de Dios por la obra que habían completado. Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, informaron todo lo que Dios había hecho con ellos, y que había abierto la puerta de la fe a los gentiles.

Cuando el Apóstol y su equipo abandonaron su iglesia natal de Antioquía, fueron encomendados a la gracia de Dios. “Los creyentes en Antioquía confiaron en el Señor para impartir suficiente gracia para esta exigente misión.

Qué viaje tan asombroso fue Se encontraron con un falso profeta al principio del viaje, cuando intentaron comunicarse con un funcionario local. Pablo se enfrentó con valentía a su oponente, por el poder del Espíritu. (Hechos 13: 10).

Luego, en Perga, Pablo efectivamente predicó al Cristo resucitado en la sinagoga. “Y el próximo sábado casi toda la ciudad se unió para escuchar la palabra de Dios” (13:44).

“Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y glorificaron la palabra del Señor… Y la palabra del Señor se extendió por toda la región” (13: 48-49).

Luego, en Iconio,  “Una gran multitud creyeron tanto los judíos como los griegos. Pero los judíos incrédulos incitaron a los gentiles y envenenaron sus mentes contra los hermanos. Por tanto,  se detuvieron allí mucho tiempo,  hablando con denuedo,  confiados en el Señor,  el cual daba testimonio a la palabra de su gracia ” (14: 1-3).

Más tarde, en Listra, Pablo fue apedreado por aquellos que se resistieron al evangelio. Sin embargo, no permanecería en silencio y continuaron hacia Derbe y otras ciudades. “Y cuando habían predicado el evangelio a esa ciudad y habían hecho muchos discípulos, regresaron … fortaleciendo las almas de los discípulos, exhortándoles a continuar en la fe” (14: 21-22).

Al regreso a su iglesia local de Antioquía,  la obra que Dios propuso fue terminada, por el operar de su gracia se completó la obra. “Habían sido encomendados a la gracia de Dios por la obra que habían completado”. Luego, cuando presentaron su informe, hablaron de lo que Dios hizo, no de lo que hicieron. “Informaron todo lo que Dios había hecho con ellos”.

Es la Palabra del Señor la que crece y prevalece

Hch_2:41  Así que,  los que recibieron su palabra fueron bautizados;  y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Hch_4:4  Pero muchos de los que habían oído la palabra,  creyeron;  y el número de los varones era como cinco mil.

Hch_6:7  Y crecía la palabra del Señor,  y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén;  también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Hch_12:24  Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.

Hch_13:49  Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.

Hch_19:20  Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

 

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