PERDONAR ES LA ÚNICA SALIDA


nudo-gordiano

El perdonar y amar al que me ofendió no es una alternativa, sino un mandato del Señor.

Mateo 6.14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.

Perdonar es liberar o dejar ir a una persona que nos ha ofendido.

Es soltar a la persona que nos causó daño

Es cancelar una deuda pendiente que alguien tiene con uno

Es tomar la decisión de perdonar como un acto de voluntad y no basado en emociones.

Es imitar el carácter perdonador de Dios

Éxodo 34:7 Que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado.

Daniel 9:9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar

Salmo 103:12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo de alejar de nosotros nuestras rebeliones

2 Corintios 5:19 Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados

Efesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

¿Qué no es perdonar?

Esforzarse por olvidar lo que pasó.

Negar la ofensa recibida, pretender que el tiempo borre lo ocurrido, ignorar lo que pasó y tratar de olvidar.

Un perdón superficial no es perdonar, decir: “te perdono” sin especificar el daño cometido.

Perdonar no es darle la razón al otro.

No niego mi dolor ni renuncio a la razón por la que me siento herido.

Desde mi dolor y desde mi razón perdono.

Perdonar no es un sentimiento

Decido perdonar por obediencia al Señor no porque estoy aliviado del dolor.

El proceso de olvidar el daño es un proceso posterior y paulatino.

Cada vez que vuelvo a sentir el dolor me vuelvo a compromete con el perdón.

 ¿Qué es perdonar?

Es salir del sillón del juicio, exigiendo reparación por lo sufrido.

Demandando que el otro reconozca su falta.

Libero esa demanda que me ata al dolor del pasado.

No lo libero porque el otro lo merezca sino porque es una necesidad mutua.

Me siento en el sillón de la misericordia.

Y doy lugar a que Dios trabaje en la reparación del daño.

A Dios le agrada que no nos venguemos por nosotros mismos, si no que creamos que El hace justicia.

Romanos 12:19  No os venguéis vosotros mismos,  amados míos,  sino dejad lugar a la ira de Dios;  porque escrito está: Mía es la venganza,  yo pagaré,  dice el Señor.

Cuando perdono, no perdono porque el otro sea digno que lo perdone.

Si no porque comprendo que la falta de perdonar produce ataduras emocionales y espirituales aquí en la tierra muy destructivas.

Cuando perdono suelto a esa persona que me lastimo y dejo que su pecado me siga arruinando el presente.

Incluso cuando la suelto, le dejo de imputar su pecado y Dios la pueda perdonar.

Las consecuencias de no perdonar

Es desobediencia a Dios.

Decidimos perdonar porque es un mandato de Dios.

Si no perdonamos, no seremos perdonados.

Es una carnada del enemigo.

Cada vez que alguien te ofende o te hiere, te está tendiendo una trampa, es una carnada del enemigo para que te amargue y pierdas su bendición.

Es necesario que vengan los tropiezos pero tenemos que aprender a resolverlos.

Mateo 18: 7 Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Nuestras oraciones son estorbadas.

La falta de perdón corta la comunión con Dios y su presencia no fluye en nosotros.

1 Pedro 3:7  para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Dios no recibe nuestras ofrendas.

Toda ofrenda a Dios es un sacrificio vivo, y Dios no puede recibir un sacrificio que viene de un corazón con falta de perdón.

Mateo 5.23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti deja allí tu ofrenda delante del altar,  y anda,  reconcíliate primero con tu hermano,  y entonces ven y presenta tu ofrenda.

El enemigo toma ventaja en nuestra vida.

La falta de perdón es una puerta abierta al enemigo, que destruye nuestro hogar, nuestras finanzas, nuestra salud y otros.

Mateo 5:25  Ponte de acuerdo con tu adversario pronto,  entre tanto que estás con él en el camino,  no sea que el adversario te entregue al juez,  y el juez al alguacil,  y seas echado en la cárcel.

Dios nos entregará a los verdugos.

Mateo 18:32-35  Siervo malvado,  toda aquella deuda te perdoné,  porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo,  como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor,  enojado,  le entregó a los verdugos,  hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

En el idioma griego, la palabra verdugos significa “atormentadores”, que no son otra cosa que los demonios. La falta de perdón  abre la puerta a la acción demoníaca. Cada vez que los demonios le recuerden lo que la persona ofensora le hizo, lo harán para torturar su mente. Si Dios te entrega a ellos, Él es el único que puede librarle.

¿Cómo perdonar?

  1. Perdonar orando, en el nombre y poder de Jesús, como un acto definido y concreto.

Marcos 11:25 Y cuando estés orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno. 

  1. Arrepiéntase por guardar esta falta de perdón en su corazón y por el pecado de juicio.

La palabra de Dios nos ordena desechar todo resentimiento, amargura, odio y reconocer la falta de perdón hacia otros. 

  1. Exprese su perdón en forma verbal.

Santiago 5.16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho

Confiese su perdón a cada una de las personas, especificando las razones por las cuales tiene que perdonarlos. 

  1. Me comprometo a “reperdonar” todas las veces que haga falta

Después de haber perdonado a cada persona, entregue cada recuerdo doloroso, por cada herida recibida

En el resentimiento estaban presentes dos aspectos: el emocional y el voluntario.

Al haber subsanado el voluntario perdonando de corazón en el nombre de Jesús el emocional (amargura, dolor) irá desapareciendo en muy corto tiempo.

¿Cómo recibir perdón?

No me toca juzgar las intenciones del corazón.

No me corresponde a mí juzgar si es una actitud sincera o no.

1 Corintios 13:7 Todo lo sufre,  todo lo cree,  todo lo espera,  todo lo soporta.

 

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