TRABAJAR POR LA PAZ


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Mateo 5:9 Dichosos los que trabajan por la paz (los pacificadores), porque serán llamados hijos de Dios.

Salmo 34:12-14 El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.

La paz no es un regalo es un fruto.

“Trabajar” “Seguir” la paz  implica una búsqueda y una dedicación.

Tenemos que trabajar por nuestra paz en mi interior

La violencia nace en mi corazón.

Mateo 15:19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.

Hay muchas cosas que me desestabilizan que me provocan ansiedad, enojo, ira.

Las emociones por si mismas no son pecaminosas

La forma en que manejamos nuestras emociones se pueden tornar en pecado.

Tengo que aprender a manejar mis emociones.

El apóstol Pablo nos enseña que hay una forma de enojarse que no se concierte en pecado, en violencia.

La madurez espiritual no consiste en no enojarse, sino en enojarse bien sin pecar.

Cuando me enojo y no manejo adecuadamente mi enojo, encauso ese enojo contra los demás en grados crecientes de gravedad.

Menosprecio en mi mente, denigro, agredo de palabra, en gesto y se termina en agresiones físicas.

Tengo que encausar mi enojo, expresarlo, pero con amor, con respeto, procurando enseñar a los demás.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

Tenemos que trabajar la paz con nuestros hermanos

Efesios 4:3  Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

La paz no es la ausencia de conflictos, sino el resultado de cómo resolvemos los conflictos.

Frente a cada situación conflictiva sería muy útil preguntarnos de qué otra manera podríamos resolverla que no implique violencia, en ninguna de sus formas.

Somos llamados a ser pacificadores, principalmente entre nuestros hermanos.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

Tenemos que trabajar por la paz de nuestra ciudad

Jeremías 29:7  Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar,  y rogad por ella a Jehová;  porque en su paz tendréis vosotros paz.

La ciudad necesita paz

Vivimos en una sociedad cada vez más violenta.

  • Violencia familiar.
  • Violencia social
    • Política
    • Deporte
    • Escolar
    • Hospitales
    • Cotidiana: en los colectivos, en las calles, etc.
  • Violencia global

Mucha de esta violencia es causada por la misma religión.

El imperio romano cayó por la corrupción y por la degradación moral

No fue vencido por un imperio o por ideología

Trabajar por la paz en la ciudad

Salmo 11:3 que ha de hacer el justo cuando se destruyen los fundamentos

Tenemos que reconstruir los fundamentos.

Hay un deterioro creciente de la sociedad.

Hay una destrucción de los muros que impiden el deterioro de la sociedad: divorcio, matrimonio homosexual, aborto, respeto a la autoridad, etc.

Caen valores fundamentales que detienen la corrupción de la sociedad.

Tenemos que reconstruir ese muro que impide la degradación de la ciudad, tomemos el ejemplo de Nehemías.

Se identificó con la situación de los que moraban en Jerusalén.

Tuvo compasión. Fue sensible, dejo que el dolor le pensara.

Ora, adorando, confiesa sus pecados. Reclamó promesas.

Concede a tu siervo éxito Pero no para sí. En la misión.

Hay tres muros que tenemos que reconstruir.

El que resguarda los valores de la sociedad.

El que separa la iglesia del mundo

El que me separa de los demás.

El imperativo divino es trabajar por la paz. Esto implica esfuerzo, estrategia. La paz no es fruto del no te metás.

Si nos involucramos en el trabajar por la paz tenemos dificultades.

No es vivir sociedad violenta y cerrar los ojos.

Buscar la paz y seguirla con ojos abiertos

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

Sembrar semillas de paz

Santiago 3:18 Y los que procuran la paz sembrarán semillas de paz y recogerán una cosecha de justicia. NTV Nueva traducción viviente.

Las semillas de paz de aquellos que tienen paz producirán una cosecha de justicia.

Pensamiento evangélico es procurar un  cambio a través de  grandes multitudes

Pensamiento de Dios es procurar semilla, pequeñas semillas

Reino de Dios es una pequeña levadura

Jesús nos enseñó a entrar a una casa y ministrar esa paz que tenemos en nuestro interior.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

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