LO TOCANTE AL VERBO DE VIDA


el verbo

A) 1 Juan 1:1-7

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida

(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);

Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros;

y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Lo que hemos contemplado y palpado tocante al Verbo de vida.

Lo que estaba con el Padre y nos fue manifestado.

Es lo que testificamos

La Palabra de Vida es lo que anunciamos.

Les anunciamos la vida eterna.

Para que también podamos tener comunión unos con otros.

No podemos tener comunión sino hay revelación, si no hay vida eterna comunicada

Nuestra comunión verdadera es con el Padre y con el Hijo.

Para que el gozo sea cumplido en Uds.

Aquel que experimenta esta unidad con la Trinidad y con los santos alcanza el pleno gozo.

Donde hay revelación plena hay gozo pleno.

Dios es luz  y si andamos con El tenemos revelación

La Palabra viva necesita hacerse carne.

Se hizo carne en Jesús  Juan 1:1. Apocalipsis 19:13

Esa Palabra quiere hacerse carne en nosotros.

Dios necesita vestir su Palabra de una realidad física que se convierta en palpable para otros, para que otros puedan decir lo que hemos visto y oído.

Dios necesita un lugar desde donde manifestarse.

Esa era la aflicción de David.

Salmo 132:1-5

Acuérdate, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción; de cómo juró a Jehová, y prometió al Fuerte de Jacob: No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado; no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, hasta que halle lugar para Jehová, morada para el Fuerte de Jacob

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

B) Juan 15

Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador, y ustedes son las ramas

Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes.

El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, lo que quieran pedir se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.

Permanezcan en mi amor.

Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.

No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure.

 

Lo que nos hace fructífero es esa vida comunión con Cristo.

Al permanecer en Cristo sus Palabras permanecen en nosotros.

Cuando Dios habla en nosotros, la Palabra hará lo que hizo en Cristo.

Somos nacidos y transformados por la misma Palabra.

Dios está más interesado por mi presente que por mi pasado.

Satanás quiere que mire para atrás y desentierro los pecados pasados.

Dios quiere que me ocupe más por lo que pienso, lo que digo y lo que miro, hoy.

Y esta más preocupado por lo que pienso.

Me tengo que escandalizar por algunos de los pensamientos tan poco generosos y bondadosos que tengo.

Su Palabra viva es la semilla de reproducción.

Esa Palabra en nosotros es la semilla que podemos sembrar.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

C) Isaías 55:10-11

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

 

Cuando Dios habla, hay vida que obra poderosamente en los que oyen.

No podemos producir vida por nuestras fuerzas.

Hay una esterilidad inherente a todo lo humano.

Se engendra vida en otros por la palabra sembrada en otro.

En la iglesia primitiva no se hablaba de crecimiento se hablaba de Cristo.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog: “Soltar la Palabra”

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