ACTITUDES A DESARROLLAR EN EL DISCIPULADO (Pablo, Onésimo y Filemón)


pastores

Uno de los temas esenciales tratados en el blog de origen: El mensaje esencial de Dios. Ver más.

La carta de Pablo a Filemón, es una carta llena de afecto y de respeto.

Pablo asume una misión difícil, reconciliar a un hermano ofendido y posiblemente estafado, con un sirviente prófugo que se convirtió, se arrepintió y que quiere restaurar la relación y restituir la ofensa.

Filemón un hombre adinerado de Colosas.

Se había convertido bajo el ministerio de Pablo, con un fuerte compromiso con el Señor a tal punto de ser unos de los principales de la iglesia de Colosas, de manera que la iglesia se reunía en su casa

v 4-5 Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes.

Filemón tenía un esclavo (Onésimo) que servía en su casa.

Desde su conversión Filemón habrá tratado de ser de buen testimonio para Onésimo.

Y Onésimo aprovechando la confianza que Filemón le había dado encuentra la oportunidad de escaparse y es muy probable que al organizar su huída haya aprovechado para robar algo de valor para poder sobrevivir.

Onésimo se escapa hacia la ciudad más importante del imperio: Roma.

Seguramente la vida en Roma no haya sido fácil y enseguida para poder sobrevivir tuvo que seguir robando.

Hasta que Onésimo fue descubierto y cayó preso.

Se imaginan lo que debe haber significado para una esclavo del interior caer en la cárcel más importante del Imperio, lleno de malandras de todo tipo.

Las cárceles de entonces no tienen nada que ver con la peor de las cárceles de hoy.

No había respeto por la vida de nadie mucho menos por la vida de los presos.

Y en medio de esos malandras había un anciano rodeado de algunos presos muy extraños, muy distintos. Desde el primer día Onésimo se quedó impactado de esa gente.

Los demás presos hablaban contradictoriamente acerca de ellos.

¿Quiénes eran estas personas?

Pablo y un grupo de presos que se había convertido en la cárcel.

A veces estamos muy acostumbrados al hecho de que Pablo estuvo preso varios años, no?

Pero es un hecho sumamente extraño, nuestra mente difiere mucho de la mente de Dios, los métodos de Dios son extraños para nosotros.

Para los Romanos estaba todo muy claro, ya Cristo estaba crucificado y ahora la mente más lucida del cristianismo, el ideólogo, el responsable principal de la extensión del cristianismo en todo Asia y Europa.

El fundador estaba muerto y el líder más importante que esta secta tenía estaba preso.

No podría prosperar.

Sin embargo la iglesia, la obra del Señor, el gran proyecto de Dios no está condicionado por los hombres.

 Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

 Seguramente fue Pablo el que abordó por primera vez a Onésimo.

Estaría orando como nos enseñó Jorge, buscando al llave que abra el corazón.

¡Ah de Colosas! si yo tengo muchos amigos en Colosas.

– Estuve hospedado en la casa de un muy buen hombre: Filemón

– ¡No me digas que conocés a Filemón!

– ¡Que chico que es el mundo! que vos lo conoces también.

– Vaya si lo conozco.

Así comienza la conversión de Onésimo

El Espíritu comienza a trabajar en el corazón de Onésimo y comienza a abrir su vida

Sus conflictos, sus temores y sus dolores. Y finalmente decide confesar.

– Pablo, viste ese hermano de Colosas que me contaste, si ese Filemón, bueno yo era su esclavo y me fugué, y no sólo me fugué sino que como necesitaba dinero para el viaje fui hacia donde tenía guardado el dinero y le robé.

Bueno y así sigue el discipulado de Onésimo en la cárcel.

Hasta que llega el día de la buena noticia.

– ¡Pablo, Pablo, a que no sabés qué, no lo puedo creer!

– Me dieron la libertad.

– Sabés que Pablo quiero volver a mi tierra, Roma no es para mí, quiero volver a Colosas.

– Quiero volver a ver a Filemón y a Apia (su esposa) y a Arquipito, que bárbaro ese pibe se convirtió con todo, es un joven que es un ejemplo.

– Tengo que restaurar el daño que hice, tengo que pagar lo robado.

Pablo se puso triste.

Onésimo había sido tan buena compañía, había sido como un hijo.

Hasta que llegó el día de la despedida.

– Mirá, Onesímo le escribí esta carta a Filemón.

– Has sido un hijo para mí, le pido a Filemón que te reciba y te perdone la deuda.

Y ahí, Onésimo con lágrimas en los ojos, le dice a Pablo

– Cuanto me amas Pablo, que dichoso soy de haber conocido al Señor y de haberte conocido a Ti.

Estamos hablando de discipulado.

Una relación de amor, de respeto y de compromiso el uno con el otro.

La amistad que puede surgir en un discipulado puede dar lugar a una de las relaciones más desinteresadas y honestas que podemos encontrar.

Dos personas que se abren una a otra para ayudarse, para amarse, para contenerse mutuamente.

En este libro de Filemón vemos funcionar este verdadero discipulado donde hay una entrega mutua, aliento, consolación, donde hay una fluir de vida mutuo

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

ACTITUDES DEL DISCIPULADOR

SER UN RESTAURADOR DE VIDAS

A Pablo se le presenta una vida, alguien necesitado se abre y se entrega.

Se abre y se entrega primeramente al Señor pero lo hace poniéndose en las manos de Pablo.

Onésimo no es un convertido más, es alguien especial para Dios alguien por quien Dios sufre y a quien Dios quiere hacer bien.

Y para eso Dios ha levantado a Pablo, lo ha fortalecido, le ha capacitado, le ha dado instrumentos poderosos y lo ha llenado de gracia para que pueda ser eficaz en esta tarea de restaurar vidas.

Esa vida tiene que ser restaurada y conformado a imagen de Cristo.

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto,

hasta que Cristo sea formado en vosotros. Gálatas 4:19

En Onésimo Cristo desea ser FORMADO, como en nosotros Cristo desea tomar nuestra forma de ser y que El se manifieste a través de nosotros.

Que Onésimo sea substancialmente y físicamente el cuerpo de Jesús en la tierra.

Me preparaste cuerpo. Hebreos 10:5. 

Que Onésimo alcance a conocer a Cristo y llegar a ser como Él, lo que es lo mismo

Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección, tomar parte en sus sufrimientos y llegar a ser como Él en su muerte Filipenses 3:10.

El restaurar vidas básicamente consiste en el: RESTAURAR RELACIONES

Pablo se encontró con esta relación destruida entre Onésimo y Filemón.

Actuó como un pacificador, los pacificadores son de alta estima ante el corazón de Dios.

El dice: ¡Bienaventurados los pacificadores!

Un pacificador es alguien que ve que un hermano tiene una conflicto con otro, y no echa llena al fuego. Es alguien que ama y que sabe que todo conflicto lastima a ambos.

No es alguien que  para quedar bien o sacar algún beneficio toma partido.

Es alguien que como Pablo se mete y paga un precio por esa restauración.

Pablo toma la iniciativa, le escribe a Filemón:

Te suplico por mi hijo Onésimo, quien llegó a ser hijo mío mientras yo estaba preso. v. 10

Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón.                                              v. 12

Yo hubiera querido retenerlo para que me sirviera en tu lugar mientras estoy preso por causa del evangelio.                                                                                                  v. 13

Para que ahora lo recibas para siempre, ya no como a esclavo, sino como algo mejor: como a un hermano querido, muy especial para mí, pero mucho más para ti, como persona y como hermano en el Señor.                                                             v. 15-16

De modo que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo.                v. 17

Si te ha perjudicado o te debe algo, cárgalo a mi cuenta.                                       v. 18

Pablo se compromete con todo.

PROPUESTA:

Proponéte ser un pacificador, si sabes que dos hermanos tienen problemas, no profundices las heridas, convertíte en un puente, Dios se gozará especialmente sobre ti

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

UN SANO EJERCICIO DE AUTORIDAD.

Esta carta nos muestra un aspecto del carácter de Pablo indispensable en el discipulado:

manso, amable y persuasivo.

La tarea de restaurar y especialmente la de reconciliar no es una tarea fácil pero Pablo la hace con tanta bondad, persuasión, apacibilidad, y verdadero afecto.

Observemos la delicadeza del trato del apóstol.

Es una carta totalmente diferente, aún de las cartas personales de Pablo es la única que no hace referencia a su autoridad como apóstol.

Veamos como presenta el problema y como hay una progresión desde la fe hasta la demanda para edificar en Filemón una actitud positiva

Honra: le anima y le llena el corazón. v. 4-5

Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes.

Visión de toda la provisión de Dios    v. 6

Pido a Dios que el compañerismo (la comunicación) que brota de tu fe

sea eficaz para la causa de Cristo

mediante el conocimiento de todo el bueno que está en nosotros por Cristo Jesús.

Un fluir de afecto y reconocimiento personal (no algo genérico)  v. 7

Hermano, tu amor me ha alegrado y animado mucho porque has reconfortado el corazón de los santos.

La petición, con una delicadeza admirable. v 8, 14

Nos muestra el respeto de Pablo por las vidas

Por eso, aunque en Cristo tengo la franqueza suficiente para ordenarte lo que debes hacer, prefiero rogártelo en nombre del amor.

Sin embargo, no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que tu favor no sea por obligación sino espontáneo.

Sin embargo en tanta delicadeza no deja de haber firmeza. v 21

Te escribo confiado en tu obediencia, seguro de que harás aún más de lo que te pido.

Estamos tratando con vidas requiere mucha delicadeza.

Estamos tratando con el proyecto más importante en que un hombre pude colaborar requiere firmeza.

Ese equilibrio es el desafío de toda autoridad, magistralmente alcanzado por Pablo y que hoy procuramos alcanzar.

Sólo con firmeza no se hace la obra pero tampoco sólo con delicadeza.

Oren por nosotros para que seamos autoridades capaces de equilibrar ambas cosas

PROPUESTA:

Como discipulador ora para tener esa delicadeza ese equilibrio cuando tengas que reprender o proponer algo, poné visión, fe, afecto antes que el mandamiento.

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

ACTITUDES DE DISCÍPULO

CONSOLACIÓN MUTUA

El discipulado no lo podemos reducir a algo funcional, no es que una obligación o un medio para ganar gente, no es cuestión de ser una máquina de producir gente, no es un hecho administrativo, parte de un método, ni es un hecho académico.

El discipulado es la relación entre dos personas que se abren para ayudarse y afectarse mutuamente. Son dos personas con las mismas debilidades y necesidades.

Donde una de las dos cumple (hasta puede ser transitoriamente) una tarea de servicio de darle cobertura, de velar, de orar y de enseñarle a la otra persona a ser un discípulo de Cristo, enseñándole a obedecer a Cristo y todas las cosas que él ha mandado.

Son dos personas que se abren y se brindan mutuamente.

Hemos visto como Pablo se brindó sobre Onésimo con tanto amor.

Ahora veamos la otra parte. Onésimo se brindó por completo hacia Pablo

Onésimo fue eficaz como discípulo no sólo recibió de Pablo, también supo llenar el corazón de Pablo.

Te suplico por mi hijo Onésimo, quien llegó a ser hijo mío mientras yo estaba preso.

En otro tiempo era inútil, pero ahora nos es útil tanto a ti como a mí.                   v. 10 -11

Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón. Yo hubiera querido retenerlo para que me sirviera mientras estoy preso por causa del evangelio.                           v. 12-13

Para que ahora lo recibas como a un hermano querido, muy especial para mí    v. 16

De modo que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo.                  v. 17

Si te ha perjudicado o te debe algo, cárgalo a mi cuenta                                         v .18

En el discipulado nuestra tarea es ser ministradores de ánimo.

Si se desalienta nuestro corazón no tenemos ánimo para dar.

Tenemos que animar el corazón de nuestros discipuladores para que nos puedan ministrar ánimo de parte de Cristo

Pablo continuamente muestra su necesidad de ser consolado por sus mismos discípulos.

El discipulado funciona si hay una ministración mutua de ánimo y de afectos

Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito. Así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia. 2 Corintios 2:12-13

Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aun más. 2 Corintios 7:6-7

Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo Filipenses 5:1-2

PROPUESTA

Anima el corazón de tu discipulador, escribe una carta, hacéle un regalito.

Dale gracias por su entrega y servicio. Vas a ser el más beneficiado

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

ENSEÑABILIDAD

A veces no funciona bien el discipulado por una falta de visión, estamos apuntando equivocadamente.

Yo no apunto a ser discípulo de Jorge, esa no es mi meta.

Yo quiero ser discípulo de Cristo.

Quiero ser conformado, despojarme mi forma de ser y tomar la forma de ser de Cristo.

Es un desafío inmenso del que tengo que ser consciente sin desalentarme.

Pero tengo que tener claro dónde quiero llegar.

CRISTO ES NUESTRO MODELO

Tengo que replantearme continuamente el modelo que tengo que alcanzar.

Tengo que refrescar la imagen de Cristo en mi interior porque se desdibuja, lo perdemos de vista.  Como alguien decía: tenemos que lavarle la cara a Jesús

El mundo nos contamina nos empuja a la competencia, al éxito, a la producción, a las posesiones, a tener las últimas novedades. Así se nos contaminan las motivaciones y nuestras actitudes, distanciándose de las actitudes de Cristo.

Cada vez que en mi hay una actitud de competencia sobre otros, cada vez que quiero prevalecer con mis hermanos, en mi casa, con mi esposa, estoy saliendo del espíritu de Cristo. Jesús nos enseña a renunciar a perder, el que pierde ganará.

Cada vez que demando que quiero recibir estoy dejando de lado mi semejanza a Cristo.

Jesús nos enseña que más bienaventurado es dar que recibir.

Si no refresco hacia donde me dirijo me termino conformando con mucho menos.

Al considerar TODO lo que Dios se ha propuesto conmigo.

Al considerar TODO lo que Dios me ha concedido para vivir en victoria.

Me termino preguntando. Dios me dio todo, ¿Por qué no vivo en esta completa victoria?

Necesito alguien que me ayude, cuesta mucho ser sincero con uno mismo.  Necesito alguien en quien pueda confiar, abrirle mi corazón que me ayude a abrirme a Dios.

Es ahí donde el discipulado comienza

Comienza con una actitud, una crisis, una necesidad de aprender y ser enseñado

Es la enseñabilidad la que mueve a buscar, a abrirme, y es la enseñabilidad la que provoca que traiga palabra sobre mi vida por medio de otros.

La efectividad del discipulado no depende tanto de la abundancia de gracia del discipulador sino de la actitud del discípulo,

Cuando estoy anhelando una palabra de Dios, no siempre estoy en condiciones de escuchar todo lo que Dios quiere decirme.

Dios pone palabra en mi discipulador como consecuencia de mi necesidad

Mensaje predicado por Juan Manuel Montané y publicado en el blog “Soltar la Palabra”

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2 respuestas a ACTITUDES A DESARROLLAR EN EL DISCIPULADO (Pablo, Onésimo y Filemón)

  1. Sandra Bruno dijo:

    Preciosa enseñanza en tiempos de autoritarismo, la falta de bondad esta muy presente y es lo que mas se necesita, no solo para los que no tienen al Señor, tambien entre nosotros lo hijos de Dios. Un ambiente de comprensión y contención, a pesar de nuestras debilidades, porque hasta que el Señor venga tendremos que aprender a caminar con Cristo, vivir la experiencia de ser transformados por el Espirítu Santo. Gracias por esta preciosa enseñanza

  2. Pingback: LECCIÓN 8 – LA ASUMO COMO MI VERDAD Y ME COMPROMETO A ENSEÑARLA | EL MENSAJE ESENCIAL DE DIOS

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