EL CIELO EN LA TIERRA


sol en la ciudad

Uno de los temas esenciales tratados en el blog de origen: El mensaje esencial de Dios. Ver más.

El clima del cielo se pueda vivir en la tierra.

Las relaciones del cielo se puedan vivir en la tierra

El cielo y la tierra pueden ser uno

Venga tu Reino,  el Reino es donde se hace la voluntad de Dios.

Concepción hebraica del mundo es como un  reloj de arena

El mundo invisible y el mundo visible

El mundo invisible se hace tangible por la epifanía (manifestación de Dios)

El mundo invisible visita, toca el mundo visible: ángeles, sueños.

Trastornar la tierra, poner una dinámica, crear un espacio en el mundo visible, para que se manifieste el mundo invisible.

En el mundo occidental hay un solo mundo, no hay un conducto que una las dos realidad, hay una única realidad.

Estas realidades separadas por pecado se tienen que hacer una sola realidad

El conducto se debe agrandar para que haya más comunicación.

Esta es la perspectiva del Apocalipsis: un solo reino en la tierra y el cielo donde habita Dios.

En el Apocalipsis se desdibuja la separación

Hay una puerta abierta, suena la trompeta, se rompe el velo.

El Reino: el tabernáculo de Dios con ellos que sean su pueblo y El será su Dios

Este es el proyecto de Dios: Hasta que el sea Todo en Todo

 Mensaje predicado por Juan Manuel Montané. Publicado en el blog “Soltar la Palabra”

¿Cómo hacer para que estas dos realidades sean una?

Anticipar, vivir aquí lo que se vive allá

Que plan y visiblemente vivamos como se vive allá

Proféticamente, escatológicamente en el tiempo y en el espacio: Venga tu reino.

Experimentar los poderes del siglo venidero en la tierra.

Vivir una experiencia como si viviéramos allá.

El futuro está aquí, es presente podemos tocar el futuro y el futuro nos toca a nosotros.

El reino de los cielos se ha acercado, la revelación está presente.

El entrar en el reino es un proceso: hay una entrada, hay un camino, hay una meta.

Es el reino que entra, es el gobierno de Dios que toma espacio en nosotros, es el cielo que va tomando mas lugar.

El deseo de Dios es regresar y habitar en el hombre, es rehabitar no sólo en el hombre sino dentro del hombre, esta es la historia de la salvación. Juan 1:9-17

En la creación, y como un salto de calidad Dios puso a Adán en medio del Universo, para producir a través de El y en El una habitación especial.

Hecho a imagen y semejanza, el soplo de Dios, el ruah, entró en Adán y el Espíritu de Dios habitó en medio del Universo, dentro de un contenedor físico, dentro del espacio y del tiempo a través de Adán y Eva.

En la caída de Adán es como si el Espíritu de Dios hubiese salido de Adán desde aquel momento.

La historia de la salvación es Dios que quiere retornar no sólo en el hombre sino dentro del hombre, no solo acercarse y reconciliarse sino habitar en el hombre, retornar a la experiencia con el hombre desde el interior mismo del hombre.

En el siglo en el que vivimos se ha explorado una categoría existencial fundamental que es la de la experiencia.

Hablamos de experimentar a Dios y se ha convertido en categoría fundamental en nuestra vida espiritual, ya que  ha explotado en la sociedad de hoy no sólo la necesidad de entender sino de experimentar.

Las generaciones pasadas hablaban de Dios en terrenos del conocimiento hoy ha crecido en gran manera el terreno de la experiencia y esta es la razón del desarrollo de este movimiento Pentecostal-carismático

Ha partido del grito interior del hombre de querer experimentar a Dios.

Lo que nos asombra es que: es Dios quién también desea experimentar en el hombre.

Que Dios no sólo quiere conocer al hombre sino experimentar al hombre. No sólo es el hombre que desea tocar el hombre sino Dios que desea tocar al hombre ocuparla poseerlo.

 Mensaje predicado por Juan Manuel Montané. Publicado en el blog “Soltar la Palabra”

2 – TENEMOS QUE PREPARAR ESPACIO PARA CRISTO

Cristo es este Dios que finalmente irrumpe en el hombre y lo habita.

Cristo es el cambio, es el rompimiento, es el que divide la historia en dos porque en Cristo finalmente Dios entra en el hombre.

En Jesús de Nazaret Dios habita el hombre, la Palabra se hace carne y se tabernaculó en nosotros.

Dios establece su habitación en la tienda de la carne de Jesús de Nazaret.

De esta manera Dios entra de una forma física en la historia.

De esta manera Dios ha vuelto a tocar a la humanidad de un modo distinto.

Y Dios no va a abandonar la historia hasta haber vuelto a llenar plenamente al hombre y la humanidad completa. Esta es la iglesia.

Nosotros somos parte de esa desafío, de este proceso.

El modo que Dios tiene de hacer uno, el cielo y la tierra, el mundo invisible y el mundo visible, de traer a la tierra el tesoro que hay en el cielo tiene un sólo nombre: Cristo.

Y después tiene otro nombre: tu nombre y mi nombre.

Estos son los elementos fundamentales para unir el cielo y la tierra.

Vénganos tu Reino y sea hecha tu voluntad así como en el cielo así también en la tierra.

En Cristo se han encontrado el cielo y la tierra.

En nosotros la tierra y el cielo han sido llamados a encontrarse, a establecer el punto de contacto de manera que ambos mundos sean uno.

Dios quiere dejarse conquistar por el hombre y quiere entrar en el mundo que ya es suyo a través del hombre

  Mensaje predicado por Juan Manuel Montané. Publicado en el blog “Soltar la Palabra”

¿Dónde habita Dios? En todo lugar en que lo dejen entrar.

En cada espacio del corazón que lo dejamos entrar, en cada área de nuestra vida, en cada actividad, en cada relación que lo dejamos entrar.

Esta es una realidad sumamente importante pero terrible: el Espíritu Santo no entra donde no le dejan entrar

Tenemos la llave, nosotros decidimos donde lo dejamos entrar y cuando entre el Espíritu, entra el reino, entra el cielo.

Porque Cristo y su delegado el Espíritu Santo trae unidad entre el cielo y la tierra

Donde Cristo llega como Señor, como Rey, arriba el reino

Las dos realidad se hacen una, podemos anticipar en la tierra el Reino, que tendremos en la tierra el cielo en su plenitud, podemos vivir en el presente la experiencia que fue prometida para el futuro. Los dos reino llegan a ser uno en nosotros.

Tenemos esta oportunidad de hacer que se encuentren el cielo en al tierra y que el cielo adquiera mas espacio en la tierra en nosotros y entre nosotros.

Dios habita donde lo dejamos entrar, a los suyos vino y los suyo no le recibieron y a todos los que el recibieron les ha dado el poder de ser llamado hijos de Dios.

Dios no busca entrar en vidas perfectas y se ha adaptado a este entrar simplemente allí donde es deseado, entonces Dios entra en vidas imperfectas.

No tuvo problema de entrar en Belén en la casa de Zaqueo, de Leví y de la adultera, todo lo que cuenta es el deseo de dejarlo entrar el deseo auténtico de ser llenado por El.

  Mensaje predicado por Juan Manuel Montané. Publicado en el blog “Soltar la Palabra”

¿Cuál es el espacio de Dios en nuestras vidas?

Nos resulta útil la imagen de María, Lucas 1:38 Dios visita a María, y le pide de entrar.

La gracia de Dios la visita: gr: “caritomene”, que te ha sido hecha una gracia.

Dios no entra donde no le permitimos y entra en la medida que le demos permiso de entrar.

Es nuestra la responsabilidad decidir donde la vamos a dejar entrar.

El sí de María es un sí de acogida plena y total, decide hacer espacio a Dios

Ese espacio de nuevo se trata de un cuerpo.

Al venir al mundo Jesús dice: sacrificio y ofrenda no quisiste pero me has preparado un cuerpo Hebreos 10:5. La voluntad de Jesús era la de habitar un cuerpo.

En María encontramos otro cuerpo que esta puesto a disposición. No es solo la obediencia a los mandamiento, no es sólo cuestión de ofrenda se trata de la ofrenda de todo el cuerpo.

Había una disposición radical en el acoger la venida de un hijo, todo el ser en la dimensión física, psicológica, hormonal y espiritual; todo el ser está concentrado en esta acogida.

María ofrece su cuerpo disponible para ser la morada de Dios.

El espacio de Dios en Jesús de Nazaret es la segunda persona de la Trinidad: Cristo

El espacio de Dios en María es: Cristo

Y María es una metáfora es un tipo de la condición a la cual es llamado todo cristiano.

Y a la cual es llamado toda la Iglesia.

Recibir, acoger a Cristo, así la Palabra se hace carne

La relación entre la Palabra y la carne, habitada en nosotros.

 Mensaje predicado por Juan Manuel Montané. Publicado en el blog “Soltar la Palabra”

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