LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA ESPERANZA


Desecularizar mi mente es:

 mirar la realidad que me roda como Jesús la ve.

  • ¿Doy por sentado que el mundo material está subordinado al mundo espiritual?
  • ¿Soy consciente  que en este mundo espiritual hay una confrontación entre los dos reinos?
  • ¿Tengo claro que soy parte de esta confrontación y que Dios me capacita para vencer en esta lucha?
  • ¿Creo que esa capacitación consiste en recibir poder del Espíritu Santo?
  • ¿Tengo fe en que ese poder me ha sido dado para cambiar las circunstancias alrededor mío?
  • ¿Creo que Dios puede sanar? ¿Creo que me puede hablar?

Una de las áreas donde tenemos más conflicto con la secularización de nuestra mente tiene que ver con nuestro fruto, nuestra esperanza.

Nuestra esperanza se ha secularizado porque hemos perdido de vista el Reino

Tengo que tener la esperanza que Dios quiere que yo tenga

La clase de esperanza que tenga, va a determinar mi presente

Tengo que ver con claridad.

Soñar con lo que Dios sueña.

Ver lo que Dios ve

Arder con lo que Dios arde.

1 – CRISTO ES LA ESPERANZA DE GLORIA.

 

Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones,  que es Cristo en ustedes,  la esperanza de gloria. Colosenses 1:27 

 

 

TENEMOS DOS PERSPECTIVAS DEL HECHO DE CRISTO.

* Su Muerte y resurrección.

Es el planteo del problema del hombre y la creación

Toda la creación está en debilidad y tiene que experimentar la vida de resurrección.

El triunfo de Cristo permite la inserción de la plenitud la vida de Dios en el hoy, en nuestra

debilidad.

Es la nueva vida, la vida eterna liberada por Cristo en la Cruz para nuestra salvación

* Su regreso

Es una perspectiva de Cristo que a veces pasamos por alto: EL VOLVERÁ

 Tenemos una esperanza puesta delante de nosotros. Hebreos 6:18

Vamos hacia delante hacia la perfección. Hebreos 6:1

Estamos persuadidos de cosas mejores. Hebreos 6:9 

Simeón es un ejemplo de un hombre de Dios que aguardaba con esperanza la salvación de

Israel. Agradó a Dios con su anhelo y le concedió el conocer al Mesías.

Así nosotros tenemos que aguardar con esperanza nuestra salvación, esto agrada a Dios.

Su regreso es la solución al problema completo del hombre y la creación.

CRISTO ES LA ESPERANZA DE GLORIA.

Hay un día de la victoria completa.

Necesitamos que se ilumine en nuestro entendimiento la esperanza que tenemos en Cristo.

Para reconocer la riqueza de esta herencia que tenemos con todos los santos.

Efesios 1:17-18

Tenemos en Cristo una riquísima herencia, poderosas promesas, expectación de redención.

Cristo es nuestro futuro, es una certeza que las promesas se cumplirán

Los creyentes proclaman Maranata, Ven Señor. 1 Co 16:22, 2 Co 6:2.

Hay una espera inminente que hasta confunde.

La apariencia de este mundo está pasando. 1 Co 7:31.

Ya es hora que nos levantemos del sueño: Despierten del sueño, nuestra salvación está cerca. La noche está avanzada se acerca el día. Ro 13:11s.

El fin de los tiempos ha llegado. 1 Co 10:11.

Ese día no sólo lo vemos y lo anhelamos sino que lo gustamos anticipadamente.

Lo hacemos realidad hoy modificando nuestro presente.

Hebreos 12:26-29  La voz del cual conmovió entonces la tierra,  pero ahora ha prometido,  diciendo: aún una vez,  y conmoveré no solamente la tierra,  sino también el cielo.  Y esta frase: aún una vez,  indica la remoción de las cosas movibles,  como cosas hechas,  para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud,  y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.

UNA ESPERANZA VIVA: ES CONOCER AL DIOS DE ESPERANZA

 1 Pedro 1:3  Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva.

 La medida de nuestra esperanza está relacionada con la medida del grado de revelación que tenemos acerca de Dios.

Hebreos 6:18   en las cuales es imposible que Dios mienta,  tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

 Miramos el futuro con la certeza que hay en el trono un Dios que gobierna.

Con la certeza que su plan no tiene ni tendrá impedimentos.

Un Dios eterno, donde el tiempo de plenitud de las promesas es real como el hoy.

No es un futuro vacío de contenido, sino repleto de sentido.

No es optimismo, alcanzar ese bien implica pasar por sufrimiento, pérdidas, dolores, frustraciones que no ponen en juego mi esperanza sino que son etapas hasta alcanzar ese bien perfecto.

 ES UN REINO QUE SE ESTÁ ACERCANDO

 Que viene transformando todas las cosas. Es el poder del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el que manifiesta el Reino de Dios, el instrumento, el agente de esa realidad victorias, que se está acercando que hoy la vemos débilmente.

Y que se asienta en nuestra debilidad.

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él. 

Para que rebosen de esperanza (en) por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15:13 

Es el Poder del Espíritu el que nos provoca en nosotros esperanza

El poder del Espíritu, es el poder del Reino para vivir el Señorío de Cristo.

Necesitamos iluminación acerca de la operación del poder de su fuerza. Efesios 1:19

Eficacia de la grandeza de su energía transformadora.

Nos habla de la necesidad de revelación de la grandeza del Poder de Dios como nexo entre nuestra esperanza en nuestra debilidad presente y la realidad  de nuestra herencia completa en Cristo.

Este poder, no sólo resucitó a Cristo de los muertos sino que lo sentó por encima de toda autoridad.

Este es el poder que no sólo nos resucitará sino que nos investirá de toda autoridad espiritual.

Es el anticipo, el pago inicial, la garantía de la perfección que estamos alcanzando, como tal nos ha ungido, nos ha sellado como posesión suya.

 Nosotros mismos,  que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos,  esperando la adopción,  la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:23 

Nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón,  como garantía de sus promesas. 2 Corintios 1:22 

El Espíritu es el nexo entre ambos eventos: es el que levantó a Jesús de los muertos y es el agente del siglo venidero.

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros,  el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Romanos 8:11

Y la iglesia es el medio en donde el Espíritu produce esta transformación.

Es punto de partida y es señal del amanecer de esa nueva realidad.

Es aquí, que cuando se congregan a proclamar Maranata toman conciencia de esta terrible contradicción, entre lo que esperan y lo que viven, celebrando las pequeñas victorias ya  ganadas.

Es donde se celebra esa nueva vida, que es potenciada en la comunión y actúa en el aquí y ahora.

 2 – ANTICIPACIÓN: NUESTRA MIRADA AL FUTURO.

 El desafío es transformar, convertir nuestro mirar hacia delante.

Vivir en esperanza. Esperar grandes cosas Has visto la gloria de Dios vamos por más.

Es un proceso cotidiano:

¿Podré resolver este problema? ¿Me alcanzará la plata? ¿Me casaré? ¿Me enfermaré, me sanaré? ¿Seré feliz en mi matrimonio? ¿Mis hijos perseverarán en la fe?

Nuestra mirada al futuro está condicionada por la realidad que vivimos.

Muchos lo ven desde la impotencia del cansancio, del agotamiento.

Otros, desde el esfuerzo que le va a demandar, de la carga que le va a significar.

Nuestra mirada al futuro tiene una muy fuerte perspectiva de incredulidad y temor.

Imaginación, proyección.

Puedo tener una visión pesimista de lo que está por venir  si estoy en tiempos de tormentas

Veo un horizonte lleno de temores y de dudas.

Mi mirar el futuro queda debilitado por la dureza de lo que estoy viviendo.

Hay desesperanza en mi interior

El futuro se torna  una fuente de desánimo.

No tengo fuerza para levantarme y para luchar.

Es imposible vivir sin esperanza de una mañana mejor.

Los golpes de la vida, las pérdidas, los fracasos nos oscurecen el futuro.

Y vemos un futuro sin Dios. Sin un Dios que gobierna, que es justo y que tiene el deseo de complacer el deseo de los justos.

Puedo tener una visión optimista de lo que está por venir si estoy en tiempos de calma

Con presunción

Es un optimismo carente de sentido. Una felicidad paradisíaca que nunca se alcanza.

Cuanto más idílico es ese futuro, más ruidosa la caída.

No hay un futuro ausente de dolor, de problemas y de fracasos.

Es más, las cosas se van complicando más y en algunos casos bastante más.

 Toda experiencia espiritual comienza en un estado de insatisfacción.

El tomar conciencia de la carencia de un estado deseado

Algo que hemos definido como un “hambre interior” espiritual, emocional y hasta material.

Desde esta sensación de hambre, la esperanza en forma de anhelos provoca impulsos que avivan constantemente la conciencia, obligando al hombre a salirse de si mismo, a arriesgarse en la búsqueda de satisfacciones que aún no encontramos en la realidad inmediata.

El hambre como experiencia espiritual debe ir acompañado de esperanza para anticiparnos a los promesas

 Aprender a mirar el futuro no desde la realidad que estoy viviendo sino desde  la realidad que tenemos por delante que Cristo preparó para nosotros.

Es un futuro cargado de expectativa, un horizonte pleno de posibilidades.

Miro el año que se inicia y me lleno de expectativas, todavía lo mejor no lo he vivido.

Miro el futuro lleno de milagros y transformaciones.

Si hasta ahora pude ver al Reino de Dios hacerse presente y transformar, al Espíritu Santo haciendo milagros, mucho más es lo que veré

El futuro es una fuente de ánimo.

Un futuro repleto de promesas que se están engendrando hoy.

Una esperanza que es la consecuencia de creer en un Dios que tiene un plan, y que nos ama con un amor eterno.

Una esperanza llena de contenido por las innumerables promesas que Dios mismo se ha comprometido a realizarlas.

Una esperanza fruto de los recursos inagotables que tenemos que aprender a descubrir.

 Este mirar al futuro con una esperanza viva y poderosa es la que desata:

 EL PODER ESPÍRITU EN NUESTRA DEBILIDAD COTIDIANA

 Decíamos que continuamente nos estamos anticipando.

El proceso natural y carnal es ver las cosas negras.

Pero este mismo proceso de anticipación puede ser una fuente poderosa de acción del Espíritu en nuestras vidas.

Un ejemplo tremendo de esto es María.

Viviendo un tiempo muy difícil, embarazada sin la comprensión de su esposo y de su familia. Tiene una visión de la trascendencia de lo que Dios quiere hacer con ella.

Lucas 1:48-49 En el futuro me llamarán dichosa todas las generaciones por las grandes cosas que el Poderoso ha hecho por mí.

Al mirar esa realidad y preguntarme: ¿podré, alcanzaré?

Entonces uno levanta la mirada más allá y ve el Reino de Dios haciéndose presente, al Espíritu Santo actuando para conducirnos a alcanzar ese futuro pleno.

Cada tribulación, angustia, dolor o enfermedad en lugar de quedarme estancado en la debilidad levanto mi mirada de donde viene mi socorro.

La imaginación

 Es la imaginación la que tiene el papel de liberarnos de la presencia concreta del presente inmediato.

Es el mirar que Dios le propuso a Abraham al mirar las estrellas para comprender la dimensión del pueblo que se iba a levantar cuando ni siquiera tenía un hijo.

Al imaginar estamos negando la realidad que vivimos y percibimos abriendo brechas proyectando y explorando todas las posibilidades que virtualmente existe y que aún deben ser desarrolladas.

Del mismo modo que el recuerdo y la memoria nos trazan un pasado que podemos reinterpretar, la conciencia anticipadora nos abre nos sensibiliza a lo posible que existe bajo alternativas del presente.

Así el futuro no es más un mañana inquietante del que debemos protegernos aferrándonos de las conquistas del presente. Sino una dimensión en la que aparece la posibilidad de la libertad de una vida plena no por nuestros méritos sino porque es lo que Dios se ha propuesto para nosotros.

 LA ESPERANZA NOS CAMBIA LA MIRADA SOBRE EL PRESENTE

Tenemos un presente lleno de potencialidades, de cosas perfectas que están en su estado inmaduro.

En vez de un presente lleno de esfuerzo y un futuro lleno de inseguridades.

Un presente imperfecto desafiados por un  futuro perfecto para que alcance salvación.

Un presente que tiene  que ser modificado en función de la esperanza de una gloria perfecta en Cristo Jesús.

  UNA PERSPECTIVA PRESENTE DEL REINO DE DIOS

Puedo ver el Reino de Dios presente desde una perspectiva de conquista hay una herencia que poseer y depende de la actitud y decisión que cada uno de nosotros asumimos respecto de nosotros mismos.

Las cosas presente están en debilidad, como en transición, todavía no tienen en sí su verdad, es más están ocultas bajo su contrario. La felicidad en el sufrimiento, el derecho bajo la injusticia, el poder bajo la debilidad, la gloria bajo la desfiguración.

 Estamos siempre en camino, en dirección hacia algo, es el Reino que se está desarrollando y se está engendrando por la Palabra que le llama, le atrae y le impulsa.

Abraham, no enseña acerca de aceptar esta debilidad presente, viéndonos en transición hasta alcanzar las promesas

Romanos 4:16-22  Por eso la promesa viene por la fe… Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.  Contra toda esperanza,  Abraham creyó y esperó…  Su fe no flaqueó…  Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo,  sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido. Por eso se le tomó en cuenta su fe como justicia.

Tenemos que ver nuestra realidad, nuestro mundo abierto al poder de una vida de resurrección, al Dios que da vida a lo que está muerto.

Hay una potencialidad en la debilidad presente relacionada con un futuro esperable.

La realidad de nuestro presente es una realidad que podemos modificar y que la debemos  concebir desde la realidad de las promesas.

La dimensión presente del Reino implica una crítica de la realidad, el cuestionamiento de la realidad que vivimos para trascenderla.

Es una tensión fructífera entre un análisis de la realidad y un pensamiento que se proyecta.

El reino de Dios está presente aquí como promesa.

MIREMOS A LOS HERMANOS Y A LAS CIRCUNSTANCIAS COMO QUE ESTÁN EN UN PROCESO DE ALCANZAR GLORIA

Romanos 15:13 

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él.  Para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Necesitamos el poder del Espíritu Santo para poder rebozar de esperanza y como consecuencia estar llenos de toda alegría y paz.

¿Sabés, cuál es la esperanza de Dios?

Cuando te encuentres con un espejo la encontrarás-

Vos, sos la esperanza de Dios.

 3 – LA ESPERANZA CONCRETADA EN REALIDAD

Hebreos 6:11  Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin,  para plena certeza de la esperanza.

Hebreos 6.

Vamos adelante hacia la perfección v 1.

Estamos persuadidos de cosas mejores v 9.

Muestren la misma solicitud hasta el fin para plena certeza de la esperanza v 11.

Como Abraham que esperando con paciencia alcanzó la promesa v 15.

Dios queriendo mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo,  interpuso juramento v17

Tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

Tengamos un estímulo poderoso los que,  buscando refugio,  nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros.

La cual tenemos como segura y firme ancla del alma v18-19.

Hay una esperanza puesta delante, vamos hacia delante hacia la perfección porque estamos persuadidos de cosas mejores.

Dios que nos quiere mostrar la inmutabilidad de las promesa, se comprometió, interpuso juramento.

Para que tengamos un fortísimo consuelo, un estímulo poderoso.

Los que buscando refugio nos aferramos a la esperanza puesta delante de nosotros

La cual es una segura y firme ancla del alma.

 DINÁMICA DEL PROCESO DE ESPERANZA EN NOSOTROS.

* La esperanza produce anhelos, auténticos y poderosos anhelos.

Es el primer lenguaje del Espíritu Santo.

Algo que espero, que está en Dios y no lo tengo.

Anhelos que el Espíritu transforma en pasión y alcanzan la dimensión de un celo.

Esta comunicación del Espíritu es lo que determina mi espiritualidad.

Sin anhelos, sin pasión sin celo mi espiritualidad es nula.

Todo queda reducido a una fría o tibia religión

Tengo que trabajar esos anhelos para mi vida, mi familia y mis amigos.

* Este anhelo me conduce a la búsqueda de Dios a la oración

* La oración me conduce a la fe.

El anhelo se transforma en certeza.

La fe necesita primero un anhelo, algo que espero.

La fe es la maduración de la esperanza.

Es la fe la que salva, la que sana no la esperanza.

El enfermo comienza con una esperanza, que luego se convierte en fe porque alimenta esa esperanza.

* La fe se transforma en milagro (obra)

Algo que nos excede, la fe es la semilla y el Reino se manifiesta.

 VIVIR EL PRESENTE Y EL FUTURO

Nosotros experimentamos esta tensión dialéctica entre nuestra actual debilidad y el resultado final de la batalla.

Romanos 8:18. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Tensión observada en el testimonio personal del apóstol Pablo. 2 Co 12:9s, 4:8s, 6:8-10 Entre un conjunto de ideas: debilidad astheneia, servicio diakonia, luto lype y aflicción  thlipsis; con otro conjunto totalmente opuesto: poder  dinamis, gozo jara jactancia kaujesis.

 La operación del Espíritu Santo poniendo esperanza en los corazones, haciendo rebosar nuestros corazones del anhelo por sus promesas tiene por objetivo implantar dos actitudes sumamente necesarias para el Espíritu Santo en nuestras vidas.

EL SENTIDO DE URGENCIA.

Una perspectiva del tiempo nos hace tomar conciencia de lo corto que es el tiempo.

Jesús no paró un momento porque tenía esta perspectiva de urgencia.

Sabía que tenía tres años para hacer todo lo que se le había encomendado.

Si nosotros tendríamos la claridad de que sólo tenemos tres años para hacer todo lo que tenemos que hacer, perderíamos mucho menos el tiempo.

Habrían muchas cosas que aprovecharíamos para hacer.

 EL SENTIDO DE RADICALIDAD DE NUESTRAS VIDAS

 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él,  se purifica a sí mismo. 1 Juan 3:3 

 Así que,  amados,  puesto que tenemos tales promesas,  limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu,  perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

2 Corintios 7:1 

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas,  para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina,  habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 2 Pedro 1:4 

Debemos comportarnos a la altura de las promesas suscitadas.

 La obediencia que brota de la esperanza es la mediadora entre lo prometido y esperado.

De esta obediencia que brota de la esperanza surge la misión en la conciencia de la realidad de que vivimos en un mundo que es modificable.

El Dios que llama y que promete no seria Dios sino fuese el Dios y Señor de aquella realidad, a la que su misión nos lleva y si no pudiera crear posibilidades reales y objetivas para estas.

Nos conduce a una actitud radical.

La esperanza se transforma de virtud en un optimismo militante.

Es una idea fuerza que provoca nuestro entusiasmo, excita nuestras aspiraciones y nos encamina hacia una acción eficaz, comprometida y audaz.

De buena gana gastaré todo lo que tengo y hasta yo mismo me desgastaré del todo por ustedes. 2 Corintios 12:15.

UNA PALABRA FINAL

Josué 21:43-45 

Así fue como el Señor les entregó a los israelitas todo el territorio que había prometido darles a sus antepasados; y el pueblo de Israel se estableció allí.

El Señor les dio descanso en todo el territorio, cumpliendo así la promesa hecha años atrás a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacer frente a los israelitas, pues el Señor entregó en sus manos a cada uno de los que se les oponían.

Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra.

Hebreos 10:23  Mantengamos firme,  sin fluctuar,  la profesión de nuestra esperanza,  porque fiel es el que prometió.

Hebreos 3:6  Retengamos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

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