6 MINISTRANDO ESPIRITUALIDAD EN NUESTRA FAMILIA


6.1 CUIDEMOS LO QUE MINISTRAMOS EN NUESTRO HOGAR

Cada palabra, cada respuesta construye el ambiente en el que nos movemos en nuestro hogar. Cada gesto y palabra en la carne que sale de nuestra boca apaga el Espíritu y abre puertas a la acción destructiva del enemigo, viene a robar y destruir. Cada palabra o acción en el Espíritu desata el poder y la presencia de Dios en nuestro hogar.

Esto es importante cualquiera sea la edad de nuestro hijos pero mucho más cuanto má chicos sean nuestros hijos.

Cuanto más chicos más receptivos, son una esponja que absorben todo el clima del hogar. Cuánto mas grande mas indepedientes para recibir y afectar el clima del hogar tanto para colaborar o para perturbar.

Nuestros hijos van a aprender más de lo que ven en el hogar de que lo que pueden aprender en la congregación, es más aprenden de nosotros como manejar toda la enseñanza que se nos transmite.

Tenemos que tomar conciencia que uno de los momentos que más han influído en que muchos adolescentes y jóvenes se aparten son las charlas de los padres al regresar de la reunión dominical.

¿Qué es lo que los ministramos en nuestra casa?

ministramos fe ministramos incredulidad o temor

ministramos misericordia ministramos crítica

ministramos mansedumbre ministramos rebeldía

ministramos generosidad ministramos avaricia

ministramos el servir al Señor ministramos comodidad

ministramos las cosas mundo ministramos renunciar cosas mundo

6.2 MINISTRADORES DE PAZ

Cada uno de nosotros producimos nuestro propio clima espiritual.

Es el ambiente interior que vivimos en nuestros pensamientos y en nuestra comunión con Dios. Nuestro estado espiritual fluye de nosotros.

Jesús le enseño a los apóstoles que hay una paz que tenemos que transmitir, esa paz es tangible se la recibe o la rechazamos.

Cada miembro de la familia debe cultivar una profunda vida espiritual

EL MARIDO COMO MINISTRADOR DE PAZ

La vida espiritual del varón es de una responsabilidad ineludible.

El varón no puede ser cabeza si no tiene cabeza.

Muchos varones se quejan de la falta de reconocimiento de la esposa y de los hijos.

Ese reconocimiento depende de cuanto reconoce él a su cabeza

La respuesta familiar va estar relacionada con la calidad de la relación del varón con Dios. Se palpa en el ambiente familiar cuando un varón se levanta temprano a clamar y a interceder por su casa.

La mujer tiene que alentar sin condenar a que el varón sea eficaz en su vida devocional.

Job 1:4-5 Los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

La cobertura espiritual del hombre comienza en su vida devocional, su intercesción por su esposa.

La mujer se siente cubierta, aún cuando la mujer tenga mas carácter y sea más eficiente, la ministración del varón sana y da cobertura adecuada a la mujer cuando están orando

LA ESPOSA COMO MINISTRADORA DE PAZ

La importancia de la vida devocional de la mujer está relacionada con el clima familiar.

La mujer es la que determina el ambiente de la familia.

Ella está nerviosa, los chicos palpan ese nerviosismo, ella está paz los chicos absorben esa paz.

Por otra lado, la efectividad como ayuda comienza en la vida devocional de la esposa, en su intercesión por su esposa y en la revelación acerca del aporte que tiene que hacer.

EL MATRIMONIO COMO MINISTRADOR DE PAZ

Hay un poder increíble en el matrimonio orando.

Es el varón el responsable de buscar el momento para orar junto a su esposa.

Hay una unción que baja como el aceite sobre la barba de Aarón de la cabeza a todo el cuerpo.

6.3 PAZ EN LAS TORMENTAS FAMILIARES

Cuando me encuentro con mi esposa, cada uno tiene su propio microclima.

De nuestra interacción surgirá un clima que es lo transmitiremos a nuestro hogar.

Hay un cierta ingenuidad que vencer: que el otro va a entender aquello que estoy viviendo, que me está pasando.

En realidad cada uno está en su mundo, es consiente de su propia realidad.

Para que el otro me entienda tengo que comunicarse, expresar lo que estoy viviendo y lo que estoy necesitando.

Este hace que el momento del reencuentro diario se convierta en un verdadero problema.

No sólo cada uno está en su mundo sino que cada uno viene con sus propias expectativas de aquello que espera del otro.

Si no situamos las expectativas del otro en su correcto lugar vamos a sufrir desilusiones.

Al generar expectativas del otro, lo estoy condicionando, si no responde como yo espero me voy a decepcionar.

En este sentido las expectativas funciona como la ley y no como la gracias.

Si no hace lo que espero, lo voy a demandar en mi interior.

Tenemos que reducir las expectativas del otro, las respuesta de los seres humanos están sujetas a muchas variables como para afirmar mi relación en expectativas que seguramente no va a poder cumplir.

Tenemos que estar advertidos que cada uno tiene su propia expectativa del otro y debemos ser coherentes de manera que no siempre se satisfaga la necesidad de uno de los dos, sino la de ambos.

6.4 TORMENTAS MATRIMONIALES

La mayor parte de los conflictos se deben a los conflictos externos al matrimonio

Si se logra mantener la confianza mutua los conflictos externos fortalecen al matrimonio

problemas económicos

problemas con los hijos

problemas con los familiares

Todo esto constituye un intricado conjunto de ansiedades que muchas veces están dando vueltas alrededor de la pareja.

Es nuestra responsabilidad ir resolviendo estos conflictos e ir presentandolos en la presencia de Dios.

Muchos de los temas que terminan mal es por no saber buscar a Dios a tiempo.

Alguno de los dos tiene que decir:¡Basta! Vamos a orar. Hace falta que uno de los parentes de una carpa se mantenga en pie para que no se venga abajo.

Además no podemos desconocer las artimañas del enemigo que operan especialmente en los hogares.

El matrimonio es un área de especial actividad del obrar satánico 1 Pedro 5:8

6.5 TORMENTAS HOGAREÑAS

Tenemos que conducir a los hijos a resolver sus problema delante de Dios.

Cuando los vemos mal. Cuando los tenemos que corregir.

Cuando hay conflicto entre hermanos: cuidar que no se generen heridas entre ellos.

Nuestro hogar debe ser un lugar de refugio, donde nuestro hijos vengan a descansar a sentirse comprendidos.

Tenemos que cultivar la presencia de Jesús

Tenemos que dulcificar la vida de nuestro hogar

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Una respuesta a 6 MINISTRANDO ESPIRITUALIDAD EN NUESTRA FAMILIA

  1. Lidia perez dijo:

    Est les vamos una dinastía de fe amir en nuestras familias

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