4 SANANDO LAS RELACIONES FAMILIARES


Los padres tienen la esperanza de que sus hijos formen vínculos estrechos y que mejoren sus relaciones a lo largo de la vida, cosa que no ocurre.

Las cosas tienden a empeorar, es la ley del pecado y la muerte común a toda experiencia humana.

Entre los 30 y los 40, donde resurgen los conflictos que fueron sobrellevados desde la infancia.

Es tiempo de trabajar viejas heridas que pueden haber quedado sin resolver.

Que la verdad y la gracia comiencen su proceso de liberación y sanidad.

Los padres tienen que trabajar activamente si quieren que se desarrollen buenas relaciones entre sus hijos, no es algo que se puede dejar librado a la resolución de ellos.

Especialmente esta intervención es necesaria en los años maduros, porque es donde maduran los conflictos de la niñez.

No sólo necesita ánimo para entenderse sino habilidades para lograrlo.

1. LA CARNALIDAD Y LA ESPIRITUALIDAD

1 Corintios 3:3 Aún son carnales; pues habiendo entre Uds celos, contiendas y disensiones,

¿no son carnales y andan como hombres (criterios humanos)?

La medida de nuestra llenura del Espíritu se mide por la calidad de nuestras relaciones (en especial, las familiares)

Efesios 5:18-20 Sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Este pasaje continua hablando de las relaciones en el hogar: las casadas, los maridos, etc.

Y Pablo en Gálatas relaciona continuamente el andar en el Espíritu con la calidad de nuestras relaciones.

Galátas 5:14-16 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo… Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

El fruto del Espíritu y el andar en el Espíritu Pablo lo relaciona con la calidad de nuestras relaciones.

Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Gálatas 5:25-26 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

1.1 LA CARNALIDAD PONE EN EL CENTRO MIS DERECHOS

Cuando hablamos de carnalidad no nos referimos a conductas esencialmente destructivas

como el enojo, la ira, la gritería, etc.

Nos referimos también a conductas que intentan preservar el yo y me sacan ese lugar de amar al otro, proveyendo gracia, dignificando, etc.

La carnalidad quiere imponer mi yo al otro.

Mi forma de ver y recordar las cosas

El pretender tener razón

El pretender que me comprendan y sepan interpretar mis sentimientos.

Cuando el vínculo no está en conflicto

La carnalidad pretende mantener la seguridad y los privilegios.

Para conseguir ello continúa haciendo las concesiones necesarias para conseguir una adaptación más completa, a pesar del costo personal y familiar que esto conlleva.

Cuando el vínculo está en conflicto

La carnalidad pretende que sean reparadas las insatisfacciones.

Al no encontrar el camino se continúa profundizando esa ambigüedad entre hostilidad y deseo de adaptación.

1.2 LA ESPIRITUALIDAD PONE EN EL ALTAR MIS DERECHOS

Reconoce la debilidad y las imperfecciones de todos los que participan

Admite que todos somos responsables de que cada uno haya adoptado ese determinado rol en la familia.

Acepta que los procesos de cambio son lentos

Admite que sus recuerdos y puntos de vista son relativos

Acepta que cada uno apenas es consciente de su propia realidad

Cuando el vínculo no está en conflicto

La espiritualidad reconoce todo aquello que ha cedido para conseguir una adaptación.

La espiritualidad se vuelve reparadora, aprovechando su capacidad de inclusión procura establecer los puentes necesarios para que establecer relaciones sanas y productivas con los demás. Especialmente con aquellos que no logran integrarse adecuadamente.

Cuando el vínculo está en conflicto

La espiritualidad reconoce su propia responsabilidad (no es víctima sino también victimario).

La espiritualidad reconoce su hostilidad, y todo aquello que ha lastimado para manifestar su disconformidad.

Procura poner en el lugar adecuado sus expectativas.

Acepta la realidad sin exigir una reparación.

Presta toda su colaboración para modificar la situación en la medida de lo que sea posible.

1.3 LA MADUREZ DE LAS RELACIONES NO ES POR EL CAMINO DE LA RAZÓN SINO POR EL CAMINO DEL AMOR.

1 Corintios 13:4-7 Tener amor es saber soportar, es ser bondadoso, es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta, es no enojarse, ni guardar rencor, es no alegrarse de las injusticias sino de la verdad.

TENER AMOR ES SUFRIRLO TODO, CREERLO TODO, ESPERARLO TODO, SOPORTARLO TODO.

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